Minos

Minos (Mínōs)

 
mit. Legendario rey de Creta, hijo de Zeus y de Europa y esposo de Pasifae.
Traducciones

Minos

Minos
Ejemplos ?
Como angustiadas por esos males sus murallas padecieran, 80 el propio Teseo el cuerpo suyo por su querida Atenas arrojar prefirió, mejor que tales funerales hacia Creta desde la Cecropia –y no funerales– portados fueran. Y de este modo, en una nave leve apoyado y con lenes auras, al magnánimo Minos viene y sus sedes soberbias.
Era su gobernador mi padre, y me acuerdo que un poeta ménos que mediano, aunque no fuese medianamente desaliñado su estilo, llamado Azarria, hizo unas malas coplas en elogio mio, en las quales me calificaba de descendiente de Minos en línea recta; mas habiendo luego quitado el gobierno á mi padre, compuso otras en que me trataba de nieto de Pasifae y su amante.
Jamás la pasión por una diosa o por una mujer se difundió por mi pecho, ni me avasalló como ahora: nunca he amado así, ni a la esposa de Ixión, que parió a Parítoo, consejero igual a los dioses; ni a Dánae, la de bellos talones, hija de Acrisio, que dio a luz a Perseo, el más ilustre de los hombres, ni a la celebrada hija de Fénix, que fue madre de Minos y de Radamantis, igual a un dios; ni a Semele, ni a Alemena en Tebas, de la que tuve a Heracles, de ánimo valeroso, y de Semele a Dióniso, alegría de los mortales: ni a Deméter, la soberana de hermosas trenzas, ni a la gloriosa Leto, ni a ti misma: con tal ansia te amo en este momento y tan dulce es el deseo que de mí se apodera.
Con esto nos fuimos más abajo, y antes de entrar por una puerta muy chica y lóbrega, me dijo: -Estos dos que saldrán aquí conmigo son las Postrimerías. Abrióse la puerta, y estaban a un lado el Infierno, el que llaman Juicio de Minos (así me dijo la Muerte que se llamaban).
104 De los Centauros el padre gigante allí lo fallamos con muy poca graçia, al que fizo Juno con la su falaçia en forma mintrosa cumplir su talante; e vimos, movidos un poco adelante, plañir a Pasife sus actos indignos, la qual antepuso el toro a tí, Minos; non fizo Çilla troque semejante.
Propuestas, cada cual más dura y fiera, cada una a las demás como estas daba, hasta que una Orontea allí interviene, cuyo sangre del rey Minos proviene: »la más moza de todas y más bella, más discreta y que menos había errado: había amado a Falanto aún doncella, y había por él al padre abandonado.
El Can Cerbero y la Quimera holgaban en lúbrico recreo; las hijas de Danao se lo daban a Ixión, a Prometeo, a Tántalo, a Sísifo y a otros muchos condenados espectros y avechuchos. Minos también, y Caco, y Radamante, alcaldes infernales, a las tres viejas Furias entre tanto atacaban iguales, y Diógenes a todos, satisfecho, al pasar les decía: -i Buen provecho!
Al aproximarse a una bifurcación, cruce de ca-minos, empalme de carreteras o paso a nivel, todo conductor deberá tomar especial precaución a fin de evitar cualquier accidente.
Por este tiempo, Janto, rey de Creta, cuyo nombre hallamos diferente en otros, dicen que robó a Europa, de la cual tuvo a Radamanto, Sarpedón y Minos, los cuales, sin embargo, es fama común que son hijos de Júpiter, habidos en esta mujer.
Que el ciudadano obedezca respetuosamente a los magistrados; que el magistrado obedezca ciegamente a las leyes; éste es el último punto de perfección de una legislación sabia; ésta es la suma de todos los reglamentos consagrados a mantener la pureza de la administración; ésta es la gran verdad que descubrió Minos en sus meditaciones, y que encontró como único remedio, para reformar los licenciosos desórdenes que agobiaban a Creta.
De los tres consejeros de Estado, Minos, Eaque, y Radamanto, uno juzgaba a la Grecia, otro al Asia menor (porque los Griegos no conocían entonces la gran Asia), y el tercero era para la Europa.
De allí por su costado siniestro a Enopia Minos acude, de los Eácidas los reinos: Enopia los antiguos la llamaron, pero el propio Éaco Egina, de su madre con el nombre, le llamó.