Miguel de los Santos Álvarez

Álvarez, Miguel de los Santos

 
(1818-92) Escritor romántico español. Autor de La protección de un sastre.
Ejemplos ?
Fue distinguido miembro de la tertulia de «El Parnasillo» y formó parte de la llamada «Partida del Trueno»: José de Espronceda, Ventura de la Vega, Patricio de la Escosura, Miguel de los Santos Álvarez, Mariano José de Larra, Romero Larrañaga, Pelegrín, Segovia, entre otros románticos de espíritu ilustrado, artistas, dramaturgos y empresarios.
Editado modernamente con las cartas que escribió a Leopoldo Augusto de Cueto, Marcelino Menéndez y Pelayo, Miguel de los Santos Álvarez y otros.
Miguel de los Santos Álvarez (Valladolid, 1817 - Madrid, 1892) fue un escritor español perteneciente al Romanticismo. Quedó huérfano a los diecisiete años, lo que inspiró sus primeros poemas.
Existe un retrato y bosquejo biográfico de Miguel de los Santos Álvarez en los Retratos y apuntes literarios de Emilia Pardo Bazán y su obra ha sido estudiada por Salvador García Castañeda.
Se refugió en casa de un gitano. Por entonces se hizo amigo de Miguel de los Santos Álvarez y del italiano Joaquín Masard. A la muerte de Larra en 1837, José Zorrilla declama en su memoria un improvisado poema que le granjearía la profunda amistad de José de Espronceda y Juan Eugenio Hartzenbusch y a la postre le consagraría como poeta de renombre.
Allí aparece matriculado de segundo curso en 1832, porque un decreto de 1830 de Fernando VII ordenó el cierre de las Universidades. Allí permaneció entre 1831 y 1836 y conoció a Joaquín del Pino, José María Ulloa y Miguel de los Santos Álvarez.
En mayo de 1841, durante la regencia de Espartero, empeiza a colaborar en El Pensamiento, revista fundada por sus amigos Eugenio Moreno, Espronceda, Ros de Olano y Miguel de los Santos Álvarez.
Antonio Ros de Olano, Gustavo Adolfo Bécquer, con sus Leyendas en prosa, José Zorrilla, con sus leyendas en verso, Pascual Pérez y Rodríguez con su novela La urna sangrienta, o El panteón de Scianella (1834) y algunas otras más, José de Espronceda (El estudiante de Salamanca), Miguel de los Santos Álvarez, y Pedro Antonio de Alarcón con algunos de sus Cuentos.
Durante este período arrastrado por sus aficiones literarias, estableció estrecha amistad con varios notables de la época, mayores que él, como fueron García Gutiérrez, Cayetano Rosell, Miguel de los Santos Álvarez o Miguel Agustín Príncipe, entre otros.
La tradición en que bebe el Postismo es profunda; su posición anticanónica y contrafactual paradójicamente echa raíces en la ingeniosidad verbal del barroco y los pastiches gozosos de las sátiras dieciochescas, y pasa por el talante estrambótico, festivo y burlón, de escritores decimonónicos como Ros de Olano y Miguel de los Santos Álvarez, para enlazar con el esperpento de Valle Inclán, la factoría gregueresca de Ramón Gómez de la Serna y, ya desde las vanguardias, con el absurdo y el humor surreal de sus discípulos Tono, Miguel Mihura, Carlos Arniches, Enrique Jardiel Poncela y los aledaños de revistas como Bertoldo, La Ametralladora y La Codorniz.