Miguel de Unamuno

Unamuno, Miguel de

 
(1864-1936) Escritor español, personalidad destacada de la llamada generación del 98. En obras como Del sentimiento trágico de la vida (1913) o La agonía del cristianismo (1925) se pone de manifiesto el corte existencialista de su filosofía, que se centra en el tema de la inmortalidad y en la oposición entre razón y fe. En las novelas, Unamuno proyecta su agitada personalidad en personajes austeros y aislados del paisaje y el medio, pero cargados de una exuberante vida interior. Así ocurre en Niebla (1914), Abel Sánchez (1917), La tía Tula (1921), o San Manuel Bueno (1933). Su producción lírica se refleja en Rosario de sonetos líricos (1911), El Cristo de Velázquez (1920) y el Romancero del destierro (1928). Unamuno se nos muestra más atraído por el paisaje en Por tierras de Portugal y España (1911) o Andanzas y visiones españolas (1922). Su teatro posee un sabor trágico en obras como Fedra (1910) y El otro (1927).
Ejemplos ?
La Lucha se convirtió en su órgano de expresión. Muy ideologizado y combativo, en ella publicaron líderes obreros y socialistas como Pablo Iglesias o Miguel de Unamuno.
Fermoselle es considerado como un verdadero paraíso del Duero, su capital natural y un lugar preferido por Miguel de Unamuno para dejarse ir en total esparcimiento, lo cual provoca la inspiración afilada y muchas veces requerida para triunfar en cualquier aspecto de la vida.
Y yo no quiero dejarme encasillar, porque yo, Miguel de Unamuno, como cualquier otro hombre que aspire a conciencia plena, soy una especie única.
Estos pescadores, digo, no abandonan nunca su embarcación; perduran en actitudes hieráticas indefinidamente, esfumados en la dulce niebla de la marina, y tienen además la ventaja de parecerse todos algo a D. Miguel de Unamuno.
Hay que convencerse de que la re- volución en el lenguaje es una imposición irresistible del si- glo XX, pues como dice Miguel de Unamuno, catedrático sal- maticense, vinos nuevos no son para viejos odres.
De lo que me felicito es de poder contribuir a que sea mejor conocido aquel hombre de pasión, de pasión más que de idea, aquel gran sentidor, sentidor más que pensador —lo mismo que Joaquín Costa, otro apasionado y sentidor— en esta tierra en que es pasión y sentimiento y entusiasmo más que ideas y doctrinas lo que falta. Miguel de Unamuno Salamanca, Febrero 1912
Miguel de Unamuno ABEL SÁNCHEZ UNA HISTORIA DE PASIÓN � Al morir Joaquín Monegro encontróse entre sus papeles una especie de Memoria de la sombría pasión que le hubo devorado en vida.
¡Cosas de libros! ¿Y quién no es cosa de libros? ¿Conoces a don Miguel de Unamuno, Domingo? --Sí, algo he leído de él en los papeles.
Mas como no quiero hurgar en viejas tristezas, en tristezas de viejo régimen -no más tristes que las del llamado nuevo- termino este prólogo escrito en el destierro, pero a la vista de mi España, diciendo con mi pobre Joaquín Monegro: «¡Pero... traed al niño!» MIGUEL DE UNAMUNO.
Miguel de Unamuno LA TÍA TULA PRÓLOGO (QUE PUEDE SALTAR EL LECTOR DE NOVELAS) «Tenía uno casi de mi edad, que era el que yo más quería, aunque a todos tenía gran amor y ellos a mí; juntábamonos entrambos a leer vidas de santos...
¿Es que has olvidado sus Miguel de Unamuno LA TÍA TULA PRÓLOGO (QUE PUEDE SALTAR EL LECTOR DE NOVELAS) «Tenía uno casi de mi edad, que era el que yo más quería, aunque a todos tenía gran amor y ellos a mí; juntábamonos entrambos a leer vidas de santos...
Conoce ese año a Miguel de Unamuno, quien se halla exiliado en París, y aparece el número 3 de Création, donde publica su Manifeste peut-être.