Mesía

Mesía

 
Mun. de la prov. española de La Coruña; 3 483 h.
Ejemplos ?
Rogerio Beauger; el P. Jorge Mesía S.J., como Secretario del Cuerpo Gubernativo y el Dr. Fausto Idrovo Arcentales, secretario general.
Sancho Fortuniones es el primer señor de Torres en privilegio otorgado en 936 por el Rey Garcia de Navarra y su esposa, quienes tratan de primos a dicha familia, así como de hijo por haber casado don Sancho con la infanta Mayor. Es el padre de el primer conde de Villardompardo,señor de Villardompardo, y casa con doña María Mesía-Carrillo y Ponce de León.
Once representantes compostelanos caen muertos acuchillados en el patio del Castillo, entre ellos, el autor de los "Hechos de Don Berenguel de Landoria" da los nombres del propio Suárez de Deza, al que denomina "Satélite de Satanás", sus parientes los hermanos Andrade, Martín Martínez (canónigo), Juan Varela (infanzón), Juan García de Mesía y el notario Gonzálo Yáñez.
Limita al norte con los términos municipales de Priego de Córdoba y Almedinilla (Córdoba), y Alcalá la Real (Jaén); por el sudeste con Íllora, por el sur con Villanueva Mesía y Tocón; Por el suroeste con Loja y Algarinejo, estos últimos pertenecientes a la provincia de Granada.
Población en 2014: 4.160 habitantes según el INE. El municipio limita al: Norte con Oza-Cesuras y Aranga Este con Guitiriz (Lugo) Oeste con Mesía y Oza-Cesuras.
Urraca de Moscoso y Castro, II condesa de Altamira. Casó, en primer lugar con Lope Pérez de Mendoza, señor del castillo de Mesía.
Hallándose reunido los señores del Muy Ilustre Ayuntamiento en su sala capitular para acuerdo ordinario, y hallándose al mismo tiempo presentes don José Antonio Mesía y don Ramón Pasos para recibirse y tomar posesión de los empleos de inspectores de policía del cuartel correspondiente al prefecto don Francisco Javier Errázuriz...
Pero no todo es tortas y pan pintado en este valle de lágrimas, y cuando más confiada estaba doña Feliciana en que su marido no pensaba sino en ganar peluconas, recibió de Ica una carta anónima en que la informaban, con puntos y comas, de cómo el señor Mesía tenía su chichisbeo, y cómo gastaba el oro y el moro con la sujeta, y que la susodicha no valía un carámbano ni llegaba a la suela del zapato de doña Feliciana, que aunque jamona, se conservaba bastante apetecible y no era digna de que el perillán de su marido la hiciese ascos.
Pues entonces allá va el origen de ella, tal cual me ha sido referido por un descendiente de la protagonista. En una de las casas de la calle de Aparicio vivía por los años de 1760 la señora doña Feliciana Chávez de Mesía.
ADVERTENCIA DE LAS CAUSAS DESTA IMPRESIÓN. DON ALONSO MESÍA DE LEYVA. Habiendo visto impresos en Aragón y en otras partes fuera del Reino, con nombre de don Francisco de Quevedo Villegas, estos discursos, con tanto descuido y malicia que entre lo añadido y olvidado y errores de traslados y imprenta se desconocían de su autor, y más teniéndolos yo trasladados de su original, determiné, dándole cuenta, de restituirlos limpiándolos del contagio de tantos descuidos, porque se vea cuán de otra suerte en su primera edad jugaba con la pluma sin apartarse de la enseñanza.
Doña Josefa, la hija del conde de la Monclova, siguió habitando en palacio después de la muerte del virrey; mas una noche, concertada ya con su confesor, el padre Alonso Mesía, se descolgó por una ventana y tomó asilo en las monjas de Santa Catalina, profesando con el hábito de Santa Rosa, cuyo monasterio se hallaba en fábrica.
Dionisio Pérez Manrique y Villagrán y el primer conde de Sierrabella D. Cristóbal Mesía y Valenzuela había, por los tiempos del virrey conde de la Monclova, una enemistad de mil demonios.