Merton


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Merton

 
C. de Gran Bretaña, en Inglaterra, uno de los 32 municipios que forman el Gran Londres; 164 000 h. Incluye Wimbledon, famosa por sus campeonatos de tenis.
Ejemplos ?
Algunos de los sociólogos más destacados del siglo XX han sido Robert K. Merton, Erving Goffman, Peter Blau, Herbert Marcuse, Wright Mills, Pierre Bourdieu o Niklas Luhmann.
Dado el enfoque tan amplio del metaparadigma enfermero, que estaría en un nivel de abstracción superior, han surgido las llamadas teorías de rango medio o teorías de alcance intermedio propuestas por Robert K. Merton, que a igualdad de rigor científico representarían un menor nivel de abstracción, una aplicación mas limitada y una mayor cercanía a la praxis enfermera...
Inició su educación primaria en el colegio de Eastbourne, Sussex, Inglaterra y posteriormente estudió en el Colegio Universitario de Gales y en el Merton College de la Universidad de Oxford.
Sonrió tristemente a su hermana cuan­do pasó a su lado del brazo de lord Plymdale, preciosa con su vestido de brocado rosa y sus perlas, y casi no oyó a lady Windermere, que le invitaba a seguirla. Pensó en Sybil Merton y, a la sola idea de que podía interponerse al­go entre ellos dos, se le llenaron los ojos de lágrimas.
Sobre la repisa de la chimenea, en­marcada con un brocado antiguo finísimo, había un gran retrato de Sybil Merton, tal como la vio por primera vez en el baile de lady Noel.
-Mi querida lady Clem, no tengo nunca un rato pa­ra mí -replicó lord Arthur con una sonrisa. -Supongo que querrás decir que te pasas los días con la señorita Sybil Merton, comprando chiffons y diciendo tonterías.
Una de las muchas lecciones que se aprenden en la cárcel es que las cosas son lo que son, y serán lo que hayan de ser. Tampoco dudo que el leproso del medievalismo y el autor de Justine serán mejor compañía que Sandford y Merton.
Al lle­gar a Charing Cross se sintió dichoso por completo. Los Merton le recibieron muy afectuosos. Sybil le hizo pro­meter que no toleraría ningún obstáculo que se interpu­siera entre ellos y quedó fijada la boda para el 7 de junio.
Lo han sabido, diversdamente, Platón, San Agustín, Juan Escoto Erígena, San Juan de la Cruz, Teresa la Santa, --así la llamaba Américo Castro-- y en nuestros días, entre otros, Emmanuel Mounier, Edith Stein, Thomas Merton.
Antes de marcharse de la habitación, dirigió una mirada al retrato de Sybil Merton, jurándose que, pasase lo que pasase, no le diría nunca lo que iba a hacer por amor a ella y que guardaría el secreto de su sacrificio en el fondo de su co­razón.
Y al día si­guiente, muy temprano, salió para Venecia, después de ha­ber escrito a míster Merton una carta varonil y firme respecto al aplazamiento necesario de la boda.
Míster Merton se quedó muy desconsolado ante aquel segundo aplazamiento y lady Julia, que tenia en­cargado ya su vestido para la boda, hizo todo cuanto pudo por convencer a Sybil de la necesidad de una ruptura.