Medea

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Medea (Mēdeia)

 
mit. Hija de Eetes, rey de la Cólquida, y esposa de Jasón, jefe de los Argonautas.
Ejemplos ?
Nunca a fuerza de remos llegó la nave de los argonautas, ni la impúdica Medea pudo imprimir sus huellas, ni los marinos de Sidón o la chusma trabajada de Ulises enderezaron allí sus proas; ningún contagio se ceba allí en los ganados, ni los aniquila la influencia letal de un astro maligno.
He observado el furor que expresaban sus ojos al mirarlos, como si algo tramara, y no se aplacará su ira, lo sé bien, como no la descargue en alguno. ¡Ojalá que la víctima sea algún enemigo, no un amigo! = MEDEA (Desde dentro) ¡Ay de mí, desventurada y mísera! ¡Ay de mis penas!
¿Y traicionaré yo los reinos de mi padre y por la ayuda nuestra no sé qué recién llegado se salvará, para que, por mí salvado, sin mí dé sus lienzos a los vientos 40 y el marido sea de otra, para el castigo Medea quede?
¿Cómo es que Medea no apetece tu compañía? LA NODRIZA Anciano ayo de los hijos de Jasón: los buenos esclavos comparten las desventuras de sus amos y padecen también.
-¿No te fastidian tanto -dijo Aper- esas tragedias que, olvidando la afición a las oraciones y causas, consumas todo el tiempo, antes en la Medea, y ahora en el Thyestes, puesto que están llamándote al foro las causas de tantos amigos, el patrocinio de tantas colonias y Municipios, a quienes apenas podrías dar abasto, aunque no te cargaras de nueva ocupación con tus tragedias de Domicio y Catón; quiero decir, que agregaras a las tragedias griegas las historias y personajes romanos?
Mas el amigo conservó en el pecho que necio había muerto sin pelea, por dar satisfacción a su despecho a una Progne cruel, a una Medea.
Estrema medicina a la enfermedad de Gonçalo, el qual estava con ellos y con la ropa donoso, a quien la dañada Medea yva traçando un juego que se le acordasse.
Nadie perdona a Medea haber derramado la sangre de sus hijos, y todos lamentan la suerte de Itis degollado por su madre; una y otra fueron despiadadas; mas por tristes motivos, una y otra se vengaron de sus esposos, en los hijos comunes.
Los recuerdos clásicos me autorizaban; pensé en Medea, en Atalanta, pensé en los jefes de caballería que regaban el camino de la "retirada" con las prendas de su apero; pensé...
Eetes, hijo de Helios que ilumina a los mortales, se casó con una hija del Océano, río perfecto, por decisión de los dioses, con Idía de hermosas mejillas. Ésta parió a Medea de bellos tobillos sometida a su abrazo por mediación de la dorada Afrodita.
Testigos serán Fedra, File y Dido, y serálo también Enón hermosa, con Ariadna, Hipsífile y Medea, cuya verdad es justo que se crea.
Pero si estas cosas te parecen con exceso fabulosas y fraguadas por el capricho, al menos me concederás, Aper, que no logró menor gloria entre los hombres Homero que Demóstenes; ni que se ciñese a más estrechos confines la fama de Eurípides y Sófocles que la de Lisias de Hypérides; aún hoy hallarás muchos que no aprecien tanto la gloria de Cicerón como la de Virgilio; ni tiene tanto nombre ningún libro de Asinio o de Mesala como la Medea de Ovidio o el Tiestes de Vario.