Me duele

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Me duele   
Ejemplos ?
¡Me voy, que el Desconocido eterno me llama desde el camino! »Cómo me duele su pisada, resonando en mi pecho! »—¡Y el viento se levanta y se lamenta el mar!
-¿Sabe usté, compadre, que cualisquiera dirla que a usté le dan una cruz por ca puñalá que me pegan en el sitio que más me duele?
- repúsole Joseíto, mirándole con extrañeza, y después - no, señó, a mí no me duele naita - continuó con acento ligeramente desabrido.
Todo el mundo sabe que, lejos de intentar inmiscuirme en las cuestiones del poder, lo que he tratado por convicción y por principio es de alejarme. Me duele cuando en la prensa extranjera se dice “el régimen de Castro”, porque yo no soy ni hombre fuerte, ni dictador, ni soy un mandón, ni estoy dando órdenes aquí (APLAUSOS).
Y me duele también cuando se me responsabiliza y se me quiere echar la culpa de todos y cada uno de los errores de los demás. Yo no sé si habrá o no muchos bombines en algunos ministerios, lo que sí sé es que yo no he recomendado a un solo hombre para ningún cargo en ningún ministerio (APLAUSOS); lo que sí sé es que no hay un primo segundo, ni un primo tercero, ni un primo cuarto, ni un primo quinto mío en un solo cargo del Estado (APLAUSOS); lo que sé es que he llegado tal vez hasta la injusticia en el sacrificio que he impuesto a mis propias hermanas, que lucharon mucho durante la Revolución y no tienen aquí ningún cargo (APLAUSOS), porque no queremos que se nos pueda jamás señalar con el dedo de que le hemos dado cargo a un pariente.
(Se pone en pie y reanuda sus paseos.) (Palpándose el cuerpo.) ¡Cuánto me duele el cuerpo a pesar de lo acostumbrado que estoy al maltrato desde niño!
-Y ¿a mí? -preguntó dándose un palmazo en la pierna de palo-. ¿Acaso no me duele la pierna? Y yo tengo setenta años y yo trabajo...
Pero leer semejantes cosas me han producido no sólo desazón sino que una profunda amargura. Que lo hagan los adversarios, lo comprendo y no me duele.
Levantó aquél la cabeza y, soltando la garlopa y limpiándose el sudor, que inundaba su frente, con la manga de la chamarreta, -Pos ná tengo, maestro - repúsole, poniendo en sus labios una forzada sonrisa -, sino que me duele una miaja la cabeza.
Los ojos del Zorzales centellearon de amor y tras algunos momentos de silencio, murmuró con voz sorda: -Pos lo que más me duele de to es no saber si se ha puesto u no más peorsilla con la pícara noticia.
Mañana por la mañana volverá, y seguramente te enseñará a bajar corriendo hasta el foso de la muralla. Pronto va a cambiar el tiempo. Lo intuyo por lo que me duele la pata izquierda de detrás. Tendremos cambio.
Era yo un estudiante cuando me deleitaba con repetir alguna de sus estrofas: "Era mi corazón cáliz de llanto; del mundo en el vaivén quedó vacío y aunque risa me da mi desencanto me duele el corazón cuando me río".