martina

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s. f. ZOOLOGÍA Pez teleósteo marino parecido al congrio, de tamaño mediano, con el hocico puntiagudo, cuerpo largo y comprimido de color amarillento con manchas, que vive en el Mediterráneo.
NOTA: Nombre científico: (Echelus myrus.)
Traducciones

martina

Martina

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Martina
Ejemplos ?
Entre los ciclistas suizos más destacados se encuentran Fabian Cancellara, Alex Zülle y Tony Rominger. El tenis ha cobrado popularidad en Suiza, con jugadores de la talla de Roger Federer, Stanislas Wawrinka y Martina Hingis.
Además existen otros deportes donde varios deportistas suizos han sido exitosos, como la esgrima (Marcel Fischer), el piragüismo (Ronnie Dürrenmatt), la vela (Alinghi), el kayakismo (Mathias Röthenmund), el voleibol (Sascha Heyer, Markus Egger, Paul y Martin Laciga), snowboard (Martina Weber), entre otros.
La tinta uva di Troia se usa en la DOC Castel del Monte, Rosso Barletta y Rosso Canosa. Otras denominaciones de origen son: el Locorotondo, el Martina Franca y el Lizzano.
En 1991 alcanzó a llegar a la segunda semifinal de Grand Slam de forma consecutiva con 15 años y 95 días, convirtiéndose en la semifinalista más joven de Wimbledon derrotando a Martina Navratilova en los cuartos de final.
Su obra cumbre fue la Historia General de Chile. Fue el sexto hijo de Diego Antonio Barros Fernández de Leiva y Martina Arana Andonaegui.
Al pie de aquella cuesta había una casa donde vivía una viuda con dos hijos mozos, y allí, a la sombra de unos hermosos nogales que amenizaban la portalada de la casa, nos sentamos a descansar antes de emprender la subida de la cuesta. Martina, que así se llamaba la viuda, salió a saludarnos en cuanto nos vio llegar, y después de obsequiarme con pan y fruta, se sentó a nuestro lado en uno de los maderos labrados que había en la portalada.
Era un buen carrero, pero no tenía alma de carrero. Estuvo allí poco más de un año. Hasta el día en que Martina dio a luz una niña. Martina era la peona de la casa.
Cuando doña Martina enviudó, perdiendo, a los pocos meses de casada, a su esposo querido, trágicamente muerto de una coz, aunque no tuviera más que una majadita, pronto se vio rodeada de comedidos que, con algún pretexto, la venían a visitar y a ofrecerle sus servicios.
Nos saludaron todas afectuosamente, y sentándose en los maderos, Pepe y Agustín volvieron a la disputa que al llegar habían suspendido para saludarnos. -¡Pero hijos -les dijo Martina-, que siempre habéis de estar como el gato y el perro!
Ya en Cochabamba se le proporcionó a Martina un marido a la de veras, y ella, olvidando todos los beneficios de que era deudora al varón de mentirijillas, fue con la denuncia al teniente general don Ramón García Pizarro.
Primero, todo y todos le parecieron a doña Martina fastidiosos y cargosos; sobre todo que en los primeros tiempos, ahí estaban ellos, como postes, incapaces de decir una cosa que valiera la pena, porque la gente campestre, para expresar sentimientos, es poco ladina.
En cuanto a la ingrata y pérfida Martina Bilbao, el nuevo marido a pocos meses de matrimonio le dio el pago digno de su villanía.