Mariano Luis de Urquijo

Urquijo, Mariano Luis de

 
(1768-1817) Político y literato español. Tradujo al castellano la tragedia La muerte de César, de Voltaire, acompañada de un discurso preliminar escrito por él. Fue ministro de Estado en 1798. Protegió las letras, la agricultura y la industria y corrigió abusos. Durante su ministerio despojó a la Inquisición de sus privilegios, introdujo la vacuna en España y fue el primero que abolió en Europa la esclavitud.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Cabe destacar a Juan Sempere y Guarinos, a los periodistas Javier de Burgos, Sebastián de Miñano, Alberto Lista, José Mamerto Gómez Hermosilla, Manuel Narganes y Fernando Camborda; los escritores Juan Meléndez Valdés, Pedro Estala, Juan Antonio Llorente, Leandro Fernández de Moratín, José Marchena y Félix José Reinoso; los eruditos José Antonio Conde, Martín Fernández de Navarrete y Francisco Martínez Marina, y Mariano Luis de Urquijo, ex ministro, los obispos auxiliares de Zaragoza y Sevilla, el general Gonzalo O'Farril, el coronel Francisco Amorós y muchos otros.
El sustituto de Godoy fue Francisco de Saavedra pero debido a sus problemas de salud quien dirigió verdaderamente el gobierno fue el joven Mariano Luis de Urquijo, primer Secretario de Estado y del Despacho.
Francisco Cabarrús, uno de los creadores del Banco de San Carlos, fue enviado como embajador a París. Los escritores y políticos Juan Meléndez Valdés y Mariano Luis de Urquijo ocuparon también puestos importantes.
Los liberales en el exilio, que se inicia en 1814 y se repitió en 1823; y al que salieron tanto los afrancesados (Juan Antonio Llorente, Juan Meléndez Valdés, Leandro Fernández de Moratín, Alberto Lista, Mariano Luis de Urquijo, etc.) como los patriotas gaditanos.
Este territorio, cedido por Francia a España en el tratado de Fontainebleau (1762), estaba en el interés de Bonaparte para someter la revolución haitiana, y las mismas autoridades españolas estaban interesadas en su cesión a Francia, en la creencia que la fortaleza militar francesa convertiría a Luisiana en un territorio tapón entre España y los Estados Unidos. Mariano Luis de Urquijo, en nombre de Carlos IV de España, y Louis Alexandre Berthier, en representación de la república de Francia, ajustaron un acuerdo preliminar el 1 de octubre de 1800 (9 de vendimiario del año IX, según el calendario republicano francés) en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.
Tras ello, dos ilustrados, Francisco de Saavedra y Mariano Luis de Urquijo, se sucedieron al frente del gobierno entre 1798 y 1800.
El 20 de noviembre de 1798, Mariano Luis de Urquijo aprobó el reglamento de Herrgen y Clavijo para el nuevo Real Estudio de Mineralogía, fruto de una petición de Clavijo en junio de 1798 al ministro Francisco Saavedra: Medios de hacer útil para la prosperidad de la Nación Española el Real Gabinete de Historia Natural, donde pedía convertir al Gabinete en una moderna institución científica y no en mero depósito para distracción de ociosos.
Poco después de crearse ésta se producía la caída de Manuel Godoy por lo que fue el nuevo gobierno de Mariano Luis de Urquijo el que tuvo que abordar la práctica bancarrota de la Hacienda Real.
Por encargo de Mariano Luis de Urquijo y de Pedro Estala, dirigió el periódico josefino Correo Político y Militar de Córdoba, aunque por poco tiempo.
Pero se dejó comprometer en este difícil cargo en el regalismo de la política de Mariano Luis de Urquijo con la embajada a Roma de marzo de 1797, en la que figuraba junto a Rafael Múzquiz y Antonio Despuig, que culminó con el denominado decreto de Urquijo (5 de septiembre de 1799, redactado por José de Espiga y con el apoyo de la denominada facción jansenista), que se revocó el 29 de marzo de 1800, sustituyéndose a Urquijo por Godoy (que encabezaba la facción denominada jesuita o beata).
En diciembre de 1800, tras la destitución de Mariano Luis de Urquijo como ministro de estado, vuelve Godoy al poder y ordena la detención de Jovellanos el 13 de marzo de 1801 y su destierro a Mallorca, primero al monasterio de la Real Cartuja de Jesús de Nazaret, donde fue bien tratado por los monjes —en el actual municipio de Valldemosa—, y luego a la prisión del castillo de Bellver.
Cuando falleció Bernardo del Campo, se tuvo que ocupar Iriarte de las disposiciones testamentarias de su antiguo colega, un trabajo que no le agradaba en absoluto, pues como decía a Mariano Luis de Urquijo en abril de 1800, “mucho deseo salir de este enredo que me ha dexado el buen Campo.