Marco Tulio Cicerón

Cicerón, Marco Tulio (Marcus Tullius Cicero)

 
(106-43 a C) Político, escritor y gran orador romano. En sus obras hace gala de un magistral dominio de la prosa. Destacan las Catilinarias y las Filípicas. Autor también de tratados retóricos: De oratore, Brutus, etc. Entre las obras de tema filosófico-político: De re publica (Sobre el Estado), De legibus (Sobre las leyes), donde defiende que el derecho se basa en la ley natural y no en el simple consenso de los hombres.
Ejemplos ?
Su retiro, sin embargo, fue breve, y Lucio César volvió a Roma antes de que finalizara el año. Se unió abiertamente a la facción senatorial de Marco Tulio Cicerón, liderando al senado en el año 43 a.
Sin embargo, los cónsules del año, Aulo Hircio y Cayo Vibio Pansa Centroniano, marcharon al Norte de Italia para levantar el sitio. El Senado, dirigido por Marco Tulio Cicerón, se inclinaba a considerar a Marco Antonio como un enemigo.
Como orador fue elogiado por Marco Tulio Cicerón y Aurelio Víctor lo describe como "eloquentia primus, jures scientia consultissimus, ingenio sapientissimus".
En Roma, la inhumación fue considerada el rito más arcaico (según Marco Tulio Cicerón, De Leg., 2, 22), y el gens Corneliano, uno de los más cultos en Roma —con la sola excepción de Sila—, nunca permitieron la quema de sus muertos.
En este tipo de oratoria llegó a considerarse el mejor en su arte a Demóstenes. De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio Cicerón lo perfeccionó.
Apiano en un pasaje lo llama sobrino de Mario, a pesar de que anteriormente lo había señalado como su hijo En sus primeros años, Mario fue educado con Tito Pomponio Ático y Marco Tulio Cicerón, a cargo de tutores griegos.
En El sueño de Escipión, incluido en el libro VI 9-29 de Sobre la república, Marco Tulio Cicerón relata cómo Escipión el Africano se aparece a su nieto adoptivo, Escipión Emiliano, para revelarle el verdadero lugar de la gloria, describiendo los mundos celestiales y la hermosa música que estos interpretan, inaudible para oídos humanos.
Una lista de 300 senadores y 2000 caballeros condenados a muerte fue publicada, y el primero de la lista no era otro que el famoso orador Marco Tulio Cicerón.
En la época romana, según Marco Tulio Cicerón (Tusculanas, II, 34), el ritual se había transformado en un espectáculo sangriento, llegando a veces hasta la muerte de un joven, bajo la mirada de los espectadores llegados de todo el Imperio.
Éste era el deseo de quien podía hacer que todos consiguiesen los suyos. Marco Tulio Cicerón, perseguido de los Catilinas, Clodios, Pompeyos y Crasos, los unos enemigos manifiestos, y otros no seguros amigos; mientras arrimando el hombro tuvo a la república que se iba a caer, padeció con ella tormentas; apartado finalmente, y no quieto con los prósperos sucesos, y mal sufrido con los adversos, abominó muchas veces de aquel su consulado tan sinfín, aunque no sin causa alabado.
Porque la antigúedad recibió las fábulas compuestas en ocasiones mal e impropiamente; pero estos tiempos, como son ya cultos, rechazando prinpalmente todo lo que es imposible, las admiten.» Uno de los hombres más doctos elocuentes de su tiempo, Marco Tulio Cicerón, dice que se creyó milagrosamente la divinidad de Rómulo porque los tiempos estaban ya ilustrados y no admitían las falsedades de las fábulas.
Más tarde, en 62 a. C., Marco Tulio Cicerón defendería a Sila ante el tribunal tras ser acusado de pertenecer a la reciente conspiración.