Ejemplos ?
Licenciado José Reina Valenzuela, Marco Aurelio Soto, reforma liberal de 1876, Banco Central de Honduras, Editorial Diseños Offset (EDISOFF) Tegucigalpa, D.C.
O bien hasta el Eterno nuestras almas por grados elevando, nuestras manos puras de iniquidad levantaremos a la extensión inmensa, do el muy alto habita todo en todo; en respetoso, en profundo silencio el bello orden, la perfección que reina en el gran todo absortos admirando, y en tranquila paz el último día aguardaremos, do el alma nuestra libre de cadenas, de Marco Aurelio y Sócrates al lado, en la contemplación del universo gozará de placeres inefables.
En cuanto a la estimación en que ha visto tener y tiene a los profesores de la Pintura, dijo: que si hubiera de hacer memoria de los romanos emperadores, sumos pontífices, ínclitos césares, reyes augustos, príncipes soberanos, títulos y caballeros particulares, que no sólo la honraron, pero la ejercieron, fuera introducir inadvertido noticias de historiador en deposiciones de testigo, pues fuera preciso que acordara a Nerón en sus primeros años (corregido discípulo de Séneca) alternando con el pincel el ceptro; y asimismo a Elio Adriano, a Marco Aurelio...
Así hablaba Atenágoras con toda confianza a Marco Aurelio y a su hijo Lucio Aurelio Cómmodo: «Permitís que nosotros, que ningún mal hacemos, antes bien nos conducimos con toda piedad y justicia, no sólo respecto a Dios, sino también respecto al Imperio, seamos perseguidos, despojados, desterrados»(21).
Este era un bachiller de la universidad de Roma, que escribía lo que pensaba, como Julio César, Marco Aurelio, Tito Lucrecio Caro, Plinio, Séneca y otros doctores.
Al fin, discutiendo los hechos ha sido preciso convenir en que Juliano tenia todas las cualidades de Trajano, fuera del gusto disimulado por mucho tiempo a los Griegos y a los Romanos; todas las virtudes de Catón, pero no su terquedad y mal humor; todo lo que se admiró en Julio César y ninguno de sus vicios; la continencia de Escipión; en fin que fue en todo igual a Marco Aurelio, el primero de todos los hombres.
Su edad media, de crecimiento, va desde Cannas a Accio; su edad clásica, de Accio a la muerte de Marco Aurelio; su decadencia, desde Cómodo a la invasión de los bárbaros.
Estos tres bástagos son Antonino, Marco Aurelio y Lucio Vero: y la sibila alude á las adopciones y á las uniones que hubo entre ellos.
El imperio de Alemania tampoco ha tenido ningun libro de la mano de sus emperadores: pero el imperio romano se glorifica de César, de Marco Aurelio, y de Juliano.
Marco Aurelio se quedó único dueño del imperio por muerte de Lucio Vero á principios del año de 169, y lo gobernó sin colega hasta el año de 177, en el que asoció á su hijo Cómodo.
Como en la prediccion de la sibila no hay nada que pueda aludir á este nuevo cólega de Marco Aurelio, es visible que la coleccion se debió hacer entre los años de 169 y de 177, de nuestra era vulgar.
Y cada cual se fue pensando para su coleto que había tenido la prudencia de un Marco Aurelio, cortando por lo sano y separándose cuanto antes del otro.