Ejemplos ?
En esta emergencia, Cayo Marcio Rutilio fue nombrado dictador (el primer dictador nombrado de entre la plebe) y designó como jefe de la caballería a Cayo Plaucio, también plebeyo -356/355 a.C.-.
Cansado de la prolongada agitación, el Senado ordenó a Lucio Cornelio Escipión, el interrex, que restaurase la armonía en el Estado dirigiendo las elecciones consulares de acuerdo con la Ley Licinia. Fue elegido Publio Valerio Publícola, y Cayo Marcio Rutilio fue su colega plebeyo -352 a.C.-.
Sin embargo, cuando se anunció la elección de censores, Cayo Marcio Rutilo, que había sido el primer dictador nombrado de la plebe, anunció que sería candidato a la censura.
Permítanme enumerar los generales romanos, no a los de todas las épocas, sino sólo a los que, como cónsules y dictadores, Alejandro se habría debido enfrentar: Marco Valerio Corvo, Cayo Marcio Rutilo, Cayo Sulpicio, Tito Manlio Torcuato, Quinto Publilio Filón, Lucio Papirio Cursor, Quinto Fabio Máximo, los dos Decios, Lucio Volumnio y Manlio Curio.
Uno fue el de tribuno militar; el pueblo, así, designó en adelante a dieciséis para las cuatro legiones, que hasta entonces habían sido nombrados por los dictadores y cónsules, habiéndose dejado muy pocas plazas al voto popular. Lucio Atilio y Cayo Marcio, tribunos de la plebe, fueron los responsables de esa medida.
Al mismo tiempo, hicieron una salida desde la ciudad. Marcio resultó estar de guardia, y con un cuerpo selecto de hombres no sólo rechazó la salida sino que hizo una incursión audaz por la puerta abierta, y tras hacer gran matanza en aquella parte de la ciudad, tomó un poco de fuego e incendió los edificios que lindaban con la muralla.
Muchos opinaban que había llegado el momento de ejercer presión sobre los plebeyos y recuperar los derechos que habían sido arrebatados al Senado mediante la secesión y la violencia que la acompañó. El principal de ellos fue Marcio Coriolano, un enemigo declarado de la potestad tribunicia.
El hambre, dijeron, estaba siendo usada como arma contra ellos, como si fueran enemigos; estaban siendo engañados con los alimentos y el sustento; el grano extranjero, que la fortuna les había dado de forma inesperada como su único medio de sustento, les iba a ser arrancado de sus bocas a menos que sus tribunos fueron entregados encadenados a Cneo Marcio, a menos que pudiera hacer caer su voluntad sobre las espaldas de los plebeyos romanos.
Al principio, Marcio trató las amenazas de los tribunos con desprecio; éstos tenían el poder de proteger, no de castigar: eran los tribunos de la plebe, no de los patricios.
De conformidad con un acuerdo previo con Marcio, Tulio se llegó a los cónsules, antes de que empezasen los juegos, y les dijo que había ciertos asuntos concernientes al Estado que deseaba discutir con ellos en privado.
Si tomaban una línea activa, si mostraban cualquier respeto por los patricios, si pensaban que algo que no fuese la plebe formaba parte de la república, debían fijarse antes en la expulsión de Cneo Marcio y en la condena y muerte de Menenio.
Esta agitación, que se estaba llevando a cabo en secreto, pues sólo unos pocos tenían la confianza de los conspiradores, fue descubierta por el nuevo cónsul, Cayo Marcio Rutilio, al que había correspondido Campania en el sorteo, como su provincia, mientras su colega, Quinto Servilio, quedó en la Ciudad -342 a.C.-.