Luque

Luque

 
Mun. de la prov. española de Córdoba; 3 364 h.
Ejemplos ?
Idolina Moguel Contreras.- Se. Jesús Rodríguez y Rodríguez.- Sen. Ernesto Luque Feregrino.- Sen. Héctor Terán Terán.- Sen. Carlos Sobrino Sierra.- Sen.
Comisión de Estudios Legislativos, Segunda Sección: Sen. Porfirio Muñoz Ledo, Presidente.- Sen. Ernesto Luque Feregrino, Secretario.- Sen. Salvador Sánchez Vázquez.- Sen.
Sala de Audiencias Públicas "Presidente Sebastián Lerdo de Tejada" de la Honorable Cámara de Senadores.- México, D.F., a 14 de julio de 1994. Comisión de Justicia: Sen. Ernesto Luque Feregrino, Presidente.- Sen. Angel Sergio Guerrero Mier, Secretario.- Sen.
CAMPIÑA ALTA: Aguilar de la Frontera, Baena, Benamejí, Cabra, Doña Mencía, Encinas Reales, Lucena, Montemayor, Montilla, Monturque, Moriles, Nueva Carteya, Palenciana, Puente Genil, Valenzuela. PENIBÉTICA: Almedinilla, Carcabuey, Fuente-Tójar, Iznájar, Luque, Priego de Córdoba, Rute, Zuheros.
Garci Manuel de Carvajal, nombrado teniente gobernador de la villa, y los capitanes Miguel Cornejo el Bueno, Marcos Retamoso, Jerónimo de Villegas, Martín López, Pedro Pizarro (el historiador), Fernando de Ribera, Francisco Madueño, Alonso de Luque, Hernando Álvarez de Carmona, Juan Navarro y Pedro Godínez, entre los que se distribuyeron los cargos del Cabildo, tocando el empleo de alguaciles mayores a Nicolás de Almazán y al caballero de espuela dorada D.
Al Sur de estas fortificaciones, una sección de cañones “Clay”, al mando del capitán don Nicanor Luque, se denominaba “Marcavilca”.
Alonso de Luque se quedó bizco oyendo el latinajo, recelando que él encerrase algún versículo de la Biblia o por lo menos un texto de los Santos Padres.
Hágase a un lado el viejo irreverente y no falte al respeto a un ministro del Señor -contestó amoscado el fraile, poniendo también mano sobre el objeto del litigio. Alonso de Luque tiraba de la cabeza y el dominico de la cola.
De pronto éste, alzó la mano que lo quedaba libre, y sin ser obispo confirmó a su contendedor. Luque, que había dado pruebas de su bravura en los campos de batalla y desafiado la muerte en muchas ocasiones, se sintió poseído de coraje y llevó la diestra a la empuñadura de su espada.
Si he traído a cuento este cardumen de datos históricos, ha sido tanto por hacerlos populares cuanto porque en la tradición que voy a contar campea Alonso de Luque (a quien he ya nombrado entre los fundadores), conocido por el ahijado de la Providencia.
Quedaba la última, y disputábanse la posesión de ella un fraile dominico, cuyo nombre calla la crónica, y Alonso de Luque, el conquistador, anciano generalmente estimado, y que por su familia en el reino de León ostentaba escudo de armas, castillo de oro en gules y ocho arminios negros por orla.
-Perdono su paternidad -decía Luque,- el pescado es mío, que en tres duros lo tengo conchabado. -Pero no pagado -argüía el fraile,- y la prenda es del primero que da por ella pecunia numerata; pues como dice el proverbio, «no sirve faré, faré, que más vale un toina que dos te daré».