Luis Tristán

Tristán, Luis

 
(1586-1624) Pintor español. Considerado el mejor de los discípulos de el Greco. Obras: Anciano y Santa Llorosa, entre otras.
Ejemplos ?
Todavía en Madrid, en 1619, se le encomendaron con Juan de Chirinos, discípulo de Luis Tristán según Palomino, los cuadros del claustro de la Virgen de Atocha, muy maltratados ya en tiempos de Ponz, donde representó un nuevo ciclo de la vida de Santo Domingo.
Las principales obras que se muestran en el museo son el sepulcro de Aldonza de Mendoza (siglo XV), La Virgen de la Leche de Alonso Cano, San Francisco recibiendo los Siete Privilegios de José de Ribera, dos terracotas de Luisa Roldán, una serie de arcángeles de Bartolomé Román, dos lienzos de Juan Carreño de Miranda y el Crucificado de Luis Tristán (todas del siglo XVII).
En 1618 el ayudante del Greco, Luis Tristán, dijo que su maestro estuvo trabajando en La adoración de los pastores hasta su muerte.
Ningún documento permite confirmar el aprendizaje con Orrente y se ignora si éste tuvo lugar en Cuenca o en Toledo, siendo más probable esta segunda opción al apreciarse en la obra de García Salmerón influencias tanto del maestro murciano como de Luis Tristán y Juan Bautista Maíno.
V, 27 y ss.) que vio en refectorio del monasterio una agradable Santa Cena por Luis Tristán, el más famoso y casi único de los discípulos de El Greco, y, de este último, un cuadro con dos ermitaños, así como otras importantes obras de Luis Tristán y se conservaba como reliquia una supuesta espada que sirvió para degollar a San Pablo, aunque esto más parece ironía que otra cosa.
Se forma así el círculo de los maestros vinculados a Toledo (El Greco y posteriormente Luis Tristán, Pedro de Orrente, Juan Bautista Maíno...) y a El Escorial.
1674 — 1708) fue un pintor barroco español activo en Toledo y el más notable ejemplo de la pervivencia en la ciudad imperial de los modelos de El Greco y Luis Tristán.
La pintura religiosa, en pequeño formato y destinada a la devoción particular, está representada por una impersonal Adoración de los Magos fechada en 1689, de formato octogonal y conservada en colección particular madrileña, inspirada en una estampa de Lucas Vorsterman sobre composición de Rubens, y las dos citadas copias del San Francisco en oración de Luis Tristán, junto con un San Francisco en éxtasis (Toledo, Museo del Greco), copia fiel del San Francisco de El Greco en el Museo de Pau, que hizo pensar a Sánchez Cantón en la posibilidad de atribuir a Muñoz algunos de los otros muchos Grecos de dudosa filiación y acredita el interés por la pintura de El Greco continuado a todo lo largo del siglo XVII en Toledo.
Pintor discreto y un tanto rezagado, se muestra desigual en su escasa obra conservada: las dos telas de la parroquia de San Lucas, las de mayor empeño y originalidad por lo inédito de sus asuntos – Los ángeles cantando la Salve ante la Virgen de la Esperanza y la Prueba de fuego ante la misma imagen-, resueltas con tendencia a la simetría y cierto envaramiento en las figuras, contrastan por su dibujo prieto y seco con el más naturalista San Antonio de Padua (1649, colección particular) y con los fondos paisajísticos de las pinturas del coro bajo del convento de Benitas, en los que se advierten todavía las influencias de Luis Tristán y de otros maestros toledanos menores como Diego de Aguilar.
Ambas obras se inscriben en la tradición toledana, con recuerdos de Juan Sánchez Cotán, en la noble figura del Salvador, y de Luis Tristán, a cuya escuela estuvo atribuido el segundo, pero con un sentido del color nuevo, que recuerda lo que se hacía en Madrid en las mismas fechas, habiéndose apuntado en este sentido influencias de Alonso Cano, pero también de Bartolomé Román, con quien coincide en temas y en la utilización de estampas como fuente de inspiración.
Alberga piezas que van desde el siglo XV hasta el XX, destacándose autores del Siglo de Oro español, tales como Luis Tristán (Martirio de San Andrés), José de Ribera (San Sebastián, San Juan Bautista y Santa Catalina de Alejandría), Francisco de Zurbarán (La Virgen de la Manzana), Bartolomé Esteban Murillo (Sagrada Familia) y Juan de Valdés Leal (San Juan Capistrano).
Además, el primer Velázquez pudo conocer obras del Greco, de su discípulo Luis Tristán, practicante de un personal claroscurismo, y de un actualmente mal conocido retratista, Diego de Rómulo Cincinnato, del que se ocupó elogiosamente Pacheco.