Ejemplos ?
Después de haber dado muerte a Lu-lnanna, hijo de Lugal-apindu, dije ron a Nin-dada, hija de Lu-Ninurta, esposa de Lu-lnanna, que su marido Lu-lnanna había sido muerto.
Arrojada de su hogar de antaño, llora la nostalgia de sus lu­gares acostumbrados, y compone el canto de la muerte de su hijo, cómo sucumbió bajo los golpes de su propia mano, víc­tima de la cólera de una mala madre.
Te he visto como una pálida Bea- triz del firmamento, lírica y armoniosa en tu sublime resplador. ¡Princesa del divino imperio azul, quién besara tus labios lu- minosos!.
Así contesta don Patricio, que es rayano de Galicia y Asturias y habla como los gallegos de comedia. -Pero ¿por qué no se suscribe usted? -Primeramente por lu dichu. Item: porque nun sé escribir.
Entre los manuscritos de la Biblioteca Nacional (1) se en- cuentra uno titulado: (1 Arortunadamente, despué» do la dc'iirucción de lu Biblioteca de Lima en 11, ete ma- nuf«críto ba sido uno de lo pocos recobrado» en 1883.
A trvés de un ramaje te contemplé en tu delei- table serenidad, y ví sobre árboles negros trémulos hilos de luz, como si hubiesen caído de la altura hebras de tu cabellera. ¡Princesa del divino imperio azul, quién besará tus labios lu- minosos!
-Nun, señores; esto es una broma de ustedes, que son muy graciosus; pero yo soy más graciosu todavía; porque yo nun jugué nada a la lotería, nin jugaré en mi vida hasta que sea gobiernu y sea mía la puerta. ¡Je! ¡je! ¡Si sabré yo lu que son puertas!
Tan cierto es que nunca los hombres tomamos carta en juego de modas, que hoy mismo las dejamos tranquilas cuando lu­cen sobre la cabeza los fenomenales sombrerotes a la moda.
El no pago d e la liquida ción en el término señalado, da rá lu gar al p ago de intereses desd e la fe cha d e notifi cación; intereses que se imputará a la garantía de fiel cumplimiento del contrato Artículo 95.- Notificación y trámite.- Antes de proceder a la terminación unilateral, la entidad contratante notificará al contratista, con la anticipación de 10 días término, sobre su decisión de terminarlo unilateralmente.
Antes que por esas discusiones, debemos preocupar­nos por el estado actual del pueblo y de su organización, sus métodos de lu­cha, sobre las maneras en que podrá integrarse a la lucha revolucionaria.
Cuando tocó las alturas de la montaña hubo un resplandor tan gigantesco que todo pareció vol-verse un soleado día adornado de pequeñas lu-ciérnagas.
Sin que pueda determinarse á punto fijo cuándo tuvo lu- gar la primera lidia de gallos en Lima, sábese de cierto que medio siglo después de fundada la ciudad era ya general la afición; y que en las calles, plazuelas, huertas, y aun en los claustros de los conventos había jugadas de á pico y de á navaja.