Leovigildo

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Leovigildo

 
(m. 586) Rey de la España visigoda en 573-586, hermano y sucesor de Liuva I. Centró sus miras en unificar Hispania, centralizar la administración, consolidar la autoridad real y establecer la monarquía hereditaria. Para lograr sus objetivos tuvo que luchar, en el exterior, contra bizantinos, suevos y francos, y en el interior contra la resistencia de la nobleza y las sediciones de una parte de los católicos. Para establecer el principio hereditario de la sucesión, asoció a sus hijos Hermenegildo y Recaredo.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
de terreno para ampliar el perímetro urbano de la ciudad de Pinas, se ha señalado el espacio necesario para la edificación del Colegio Nacional Nocturno "Leovigildo Loayza Loayza"; finalmente, se subvenciona a los Colegios de Balsas, Moromoro y Marcabelí y a 25 Establecimientos primarios para que puedan desenvolver normalmente sus actividades educativas.
Cuando don Leovigildo salió de la habitación, ya cumplido su santo ministerio consolador, quedó Rosalía como sumida en un a modo de lúcido desmayo; una vaga sensación hasta entonces no sentida habíase adueñado de todo su ser; parecíale que empezaba a ver las cosas por cristales nunca vistos: a sus ojos empezaban a confundirse las líneas y los colores; parecía como si estuviese distante de la habitación en que yacía; la mano férrea que aprisionaba su pecho empezaba, sin duda, a sentirse cansada; aquello era, sin duda, la crisis anunciada por el médico.
-Hombre -le replicaba León Gómez, que se gozaba en dar cuerda al cínico Cuadrado-, ahí tienes a don Leovigildo, al cual nadie le ha oído todavía hablar mal de otro...
Los enterradores, ya abierta la profunda fosa, fumaban indiferentes, esperando el nuevo tributo; algunas cogujadas asustadizas levantaban el vuelo al paso del convoy con doliente piar; don Leovigildo hizo descubrir a la muerta, y el sol acarició por última vez, con un torrente de centellas de oro, el rostro de Rosalía, que parecía dormir un sueño apacible envuelta en un mantón de Manila de larguísimo flecaje, un a modo de espléndido chal de los que dieron fama eternal a los artífices del Oriente, a la vez que entre los bucles de su revuelta cabellera, centelleaban en sus orejas los aretes que la difunta tanto había codiciado.
¿Qué dices, Federico? -Digo que don Leovigildo se morirá sin haber hablado mal ni pensado bien de nadie... Él no dará acaso ni el más ligero empujoncito para que otro caiga, ni aunque no se lo vean, porque no sólo teme al código penal, sino también al infierno; pero si el otro se cae y se rompe la crisma, se alegrará hasta los tuétanos.
Ella lo sabía, y a pesar del terror que esta idea le producía, anhelaba ver ante sus ojos el rostro bondadoso y rudo de don Leovigildo, de aquel buen cura que tanto la acariciara de niña, al ver pasar al cual apresurábase siempre a separarse de sus compañeras de juegos y travesuras infantiles par ir a besarle la mano y a pedirle alguna estampita sagrada; a aquel bondadoso apacentador del rebaño de su pueblo, que había bendecido su unión con su Joseíto.
Con las modelaciones que imprimen sus centros educacionales bien organizados; con la orientación eficaz del saber y de las vocaciones profesionales; con el concurso de sus Colegios: "8 de Noviembre y "Leovigildo Loayza".
Concejo, los profesores a los cuales se les hace entrega de las subvenciones a través de los Comités de Padres de Familia, 16 de ellos acaban de obtener el Bachillerato en Ciencias de la Educación, permitiéndoles a que en breve puedan incorporarse al Magisterio Nacional y obtengan los consiguientes beneficios de la Ley. TERRENO PARA EL COLEGIO NACIONAL NOCTURNO "LEOVIGILDO LOAYZA".- Al adquirirse 59.900 m2.
Todos le escuchan respetuosamente, pues todos le veneraban como a discípulo de nuestro Señor Jesucristo; pero uno, llamado Abundancio, dijo que el Santo chocheaba por su ancianidad: mas él le avisó que por sí mismo experimentaría la verdad de su anuncio, y el suceso lo confirmó después, porque murió al filo de la vengadora espada de Leovigildo.
Martin obispo dumiense ó de Mondoñedo; y finalmente que Leovigildo conquistó la Galicia incorporándola á sus estados, siendo depuesto Ebórico último Rey de los suevos, por traicion de su nuera Segismunda (j) : pero en medio de todos estos sucesos, no se hace mencion alguna de la Coruña.
El rey Leovigildo se apodera de noche, por la traición de un cierto Framidáneo, de Sidonia, ciudad muy fuerte, y después de dar muerte a los soldados, establece a esa ciudad bajo la ley de los godos.
Al aparecer, media hora más tarde, el sacerdote en la estancia, un silencio solemne imperó en ella; sólo se oía el estertor de la moribunda; ésta miraba con expresión de terror a don Leovigildo, que habituado a aquellas tristes escenas y a tener que poner un consuelo en todo el que se disponía a atravesar los aterradores umbrales, la contemplaba con serena expresión llena de amor y de dulcedumbre.