Lactancio

Lactancio (Lucius Caecilius Firmianus Lactantius)

 
(¿250-317?) Apologista cristiano. Autor de Institutiones divinae.
Ejemplos ?
Por desgracia su obra nos ha llegado solo gracias a fragmentos de tradición indirecta, de los que los más conspicuos son los transmitidos por Diodoro Sículo y por la traducción de la obra al latín que realizó Quinto Ennio, de la que nos ha llegado en un amplio fragmento rescatado a su vez por Lactancio: originalmente estaba compuesta por tres libros.
Algunas fuentes (Lactancio, Epitome) declaran que Galerio odiaba tanto a Majencio que usó su influencia con Diocleciano para que éste le excluyera de la sucesión imperial; es posible que Diocleciano también haya pensado que Majencio no estaba preparado para el oficio imperial ni para las obligaciones militares.
Entre estos, Lactancio que en el libro I de las Instituciones divinas aludía a las estatuas de Ganímedes en compañía del águila...
Según De mortibus persecutorum (Sobre las muertes de los perseguidores) de Lactancio, lo de Constantino no fue una visión, sino un sueño la noche anterior a la batalla.
La norma fue duramente criticada por Lactancio, escritor de Nicomedia, que acusaba a los emperadores de la inflación y que relató las luchas y derramamientos de sangre que fueron provocadas por la interferencia en los precios.
También Orígenes, siendo aún un laico, dirigió la escuela catequista de Alejandría. Otros reconocidos apologistas y evangelizadores de los siglos II y III eran laicos: Lactancio, Tertuliano, Minucio Félix, etc.
Y Agustín dice: «¿No vemos con cuánto oro y plata, y con qué vestidos salió cargado de Egipto Cipriano, doctor suavísimo y mártir beatísimo? ¿Con cuánto Lactancio?
Arnovio, en los libros publicados contra los herejes, y Lactancio, especialmente en sus instituciones divinas, se esfuerzan valerosamente por persuadir a los hombres con igual elocuencia y gallardía de la verdad de los preceptos de la sabiduría cristiana, no destruyendo la filosofía, como acostumbran los académicos (21), sino convenciendo a aquellos, en parte con sus propias armas, y en parte con las tomadas de la lucha de los filósofos entre sí (22).
En la catedral de Ruan había en el día de la Natividad una procesión en la que ciertos eclesiásticos escogidos a propósito representaban los profetas del antiguo Testamento, que han predicho el nacimiento del Mesías; y tal vez ha dado el nombre a esta fiesta el profeta Balaam que se presentaba en ella montado en una borrica; mas como el poema de Lactancio, y el libro de las Promesas, que se dice de san Próspero, refieren que Jesús fue reconocido en el pesebre por el buey y por el asno según este pasaje de Isaías: "El buey ha reconocido a su amo, y el asno el pesebre de su Señor" (cap.
Nadie ignora que Lactancio, célebre escritor, pero matemático deficiente, habla de la forma de la Tierra de manera tan pueril, que ridiculiza a quienes declararon que ella tenía forma de esfera; de modo que los estudiosos no se asombrarán si aquellos me pusieran en ridículo.
Y morirá con muerte, echándose a dormir por tres días, y después, volviendo de los infiernos, resucitará, siendo el primero que mostrará a los escogidos el principio de la resurrección.» Estos testimonios de las sibilas alegó Lactancio en varios fragmentos y retazos, colocándolos a trechos en el discurso de su disputa, según que le pareció que lo exigía el asunto que intentaba probar, los cuales, sin interponer ni mezclar otra materia, los hemos puesto a continuación en una lista, procurando solamente distinguirlos Con sus principios, por si los que después los escribieran gustaren hacer lo mismo.
Esta sibila, ya sea la Erithrea, o, como algunos opinan, la Cumana, no sólo no tiene en todo su poema, cuya mínima parte es ésta, expresión alguna que pertenezca al culto de los dioses falsos, sino que de tal manera raciocina contra ellos y contra los que los adoran, que parece que nos obliga a que la pongamos en el número de los que tocan a la Ciudad de Dios. Lactancio Firmiano, en sus obras, pone igualmente algunas profecías de la sibila que hablan de Cristo, aunque no declara su nombre; pero lo que él puso por partes, a mi me pareció ponerlo todo junto, como si fuera una profecía larga, la que él refirió como muchas, concisas y compendiosas.