Julio Alberoni

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Alberoni, Julio

 
(1664-1752) Cardenal y primer ministro de Felipe V. Protegido de Isabel Farnesio, su intención era la de devolver a España su hegemonía en Europa, lanzándose a una política de gran envergadura. Las intrigas de Alberoni motivaron la invasión francesa del País Vasco y Cataluña y los ataques ingleses a Vigo y Santoña. Francia y Gran Bretaña exigieron su destitución (1719).
Ejemplos ?
Nada más llegar puso al frente del gobierno a un hombre de su confianza, el clérigo parmesano Julio Alberoni quien dirigió la política exterior de la monarquía con la doble finalidad de "revisar" los Tratados de Utrecht en Italia —recuperando para Felipe V los estados de la Monarquía Hispánica que habían pasado al emperador Carlos VI, el antiguo Archiduque Carlos, contrincante de Felipe V en la Guerra de Sucesión Española— y el duque de Saboya; y asegurar para el príncipe Carlos, el primer hijo del nuevo matrimonio, la sucesión al ducado de Parma y al ducado de Toscana.
Se casó en 1714 con el rey viudo de España, Felipe V, gracias a las buenas gestiones del obispo y cardenal italiano de Málaga, Julio Alberoni, al que ascendió a primer ministro a su llegada a la corte.
El caso de los catalanes volvió a la actualidad en 1719 durante la Guerra de la Cuádruple Alianza, cuando la política contraria a la Paz de Utrecht lanzada por Felipe V a través de su ministro Julio Alberoni provocó que España se quedara sola ante toda Europa; durante la invasión francesa del norte de Cataluña el ministro francés Guillaume Dubois, presionado por su colega inglés lord James Stanhope, anunció la intención de restaurar las Constituciones de Cataluña si los catalanes se unían a su causa.
Ante el escenario adverso Felipe V destituyó a Julio Alberoni y la cuestión no progresó. En el congreso de Cambrai que siguió al Tratado de La Haya de 1720 que puso fin a la Guerra de la Cuádruple Alianza se reavivó el «caso de los catalanes» entre el exilio austracista y entre los austracistas de Cataluña, como lo prueban las diecisiete cartas enviadas desde Viena y Génova a Barcelona entre 1721 y 1724, saltándose la norma establecida por Felipe V que prohibía la correspondencia entre Cataluña y los territorios del Imperio.
El cardenal Julio Alberoni, protegido de la reina Isabel de Farnesio, figura principal del 1716 al 1719 en el gobierno del rey Felipe V inicia una política agresiva con el fin de recuperar los reinos españoles en Italia, provocando el acercamiento de Inglaterra a Francia.
Así abandonaron la corte de Madrid la princesa de los Ursinos, Jean Orry y Melchor de Macanaz, que fueron sustituidos por un grupo de cortesanos de la confianza de la nueva reina encabezados por el clérigo parmesano Julio Alberoni, que había servido con anterioridad al duque de Vendôme.
Felipe V, su segunda esposa Isabel de Farnesio y el ministro Julio Alberoni pusieron en práctica una política exterior agresiva respecto a Italia que pretendía "revisar" el Tratado de Utrecht —intentando recuperar los Estados italianos que formaban parte de la Monarquía Católica antes de 1700— y asegurar el trono de los ducados de Parma, de Piacenza y de Toscana para el recién nacido infante don Carlos.
Tras la firma de los Tratados de Utrecht-Rastatt, Felipe V, su segunda esposa Isabel de Farnesio y el ministro Julio Alberoni pusieron en práctica una política exterior agresiva respecto a Italia que pretendía "revisar" lo acordado en Utrecht —intentando recuperar los Estados italianos que formaban parte de la Monarquía Católica antes de 1700— y asegurar el trono de los ducados de Parma, de Piacenza y de Toscana para el recién nacido infante don Carlos.
En 1719 el obispo Julio Alberoni, también primer ministro de Felipe V debió exiliarse por motivos políticos: la conquista de Cerdeña y Sicilia, promovidas durante su ministerio, había atraído contra España una posible alianza de las potencias europeas y, ante el riesgo de una conflagración, Felipe V prefirió sacrificar a su ministro.
El nuevo equipo de gobierno propiciado por la reina Isabel de Farnesio y encabezado por Julio Alberoni propició el acercamiento a Roma y así se llegó a un acuerdo provisional conocido como el "concordato de 1717".
A partir de 1730 los papas trataron de modernizar sus heterogéneos estados en todos los terrenos: urbanístico, administrativo, comercial, financiero y agrícola, empresa que acometió con energía el cardenal Julio Alberoni.
A pesar de las condiciones personales y de su enfermedad, que le sumía en intermitentes y largas demencias, supo elegir a sus ministros: desde los primeros gobiernos franceses, seguidos por el de Julio Alberoni y, tras la aventura del barón de Ripperdá, por los ministros españoles, entre los que destacó, por su programa de gobierno interior y por su acción diplomática, José Patiño.