Ejemplos ?
Cesaron las voces. Los músicos se estremecieron. Apareció en el umbral de la puerta de la bodega, la figura de ña Juanita. -¡Ya'cabó!
Juanita Sí, señora. Papá, tu compadre Arturo está es casa esperándote. Juan (Desconcertado.) ¿Está en casa, eh? ¿No lo ha cogido un tranvía ni ná?
Con frecuencia iba a dar una vuelta alrededor del castillo, pero nunca se acercaba; al fin soñó una noche que se había encontrado una rosa de color de sangre, en cuyo centro había una perla muy grande; cogió la rosa, se marchó al castillo, y todo lo que tocaba con ella quedaba desencantado; también soñó haber vuelto a reunirse con su Juanita.
He aquí ahora cómo glosó la imaginación de Juanita (sin que Juanita se advirtiera del comentario que hacía su imaginación) aquellas al parecer inconexas palabras.
Juan Cristóbal, actual Párroco Vicario de Macará; Isabel Esmeralda, casada y residente en su cuna natal; Milton París, estudiante en la universidad de Guayaquil; Carmen Juanita, Carmelita en el Monasterio de Playas (Guayas); Daniel Remigio, Bachiller en Humanidades Modernas, del Colegio "Ángel Tinoco Ruiz; y, Camilo Alfonso Espinosa Pereira, que cursa el Sexto año en el mismo Colegio Técnico "Ángel Tinoco Ruiz", de Paccha.
Había por entonces una doncella, llamada Juanita, que era mucho más hermosa que todas las doncellas de su edad, la cual se hallaba prometida a un joven, también muy buen mozo, llamado Juanito; hallábanse próximos a contraer matrimonio y no tenían más placer que estar juntos, y para poder hablar con mas confianza, iban al bosque a pasearse.
Entró Juanita Breña, en un zaino manchado, raza de Chile, y le dio tres suertes, sentando el caballo en la última para esperar nueva embestida.
Al cabo de un rato se oyeron los gritos de Luisito: «¡Fuera vaca!» y la Juanita, buscando el portillo de que era vaqueana, pasó como pudo entre los alambres flojos, y sin soltar una chala que todavía venía mascando con el mayor descaro, llegó al trote hasta el palenque, sacudiendo su panza repleta hasta más no poder.
Y entonces, con esto le da facultad al consumidor para que ocurra ante la autoridad a denunciar que el producto que le fue entregado ahí, como promoción, como ustedes quieran, le causó perjuicios. Y entonces ¿a quién va a ir a denunciar? "Pues a la señorita Juanita, la demostradora". No, ¿verdad?
Constaría éste de unas cien hojas, de las cuales más de la mitad estaban en blanco: las restantes contenían notas escritas con lápiz o con tinta, sin orden ni concierto y en variedad de letras, que se conocía eran de una misma mano, pero que habían sido trazadas unas despacio, otras deprisa, unas de pie y otras en más cómoda postura. Toda mujer tiene algo de Eva. Juanita era mujer, y, por consiguiente, curiosa.
Y lo más gracioso de todo esto... (Preséntase de improviso Juanita por la puerta de la izquierda llamando a su padre. Viene la infeliz que da pena verla: desgreñada, sucias la cara y las manos, las medias caídas, el vestidillo manchado y roto.) Juanita ¡Papá!
Arrojose entonces a los pies de aquella mujer, y le suplicó le permitiese llevarse a su Juanita, mas ella le dijo que no lo conseguiría jamás, y se marchó.