Juana la Beltraneja

Juana la Beltraneja

 
(1462-1530) Princesa de Asturias, hija de Enrique IV y Juana de Portugal. Sus enemigos le negaron sus derechos a la corona de Castilla. Por el acuerdo de Tercerías de Moura (1479), Juana debía renunciar al trono. Fue obligada a ingresar en el convento de Santa Clara, de Coimbra (1480).
Ejemplos ?
A la muerte de Enrique IV, el marqués de Villena tomó partido por Dª. Juana la Beltraneja comenzando las guerras entre el Marquesado y los Reyes Católicos.
En 1479 fue el encargado de supervisar que los votos de Juana la Beltraneja, hija de Enrique IV de Castilla, fueran hechos correctamente, para que no pudiesen ser revocados y reavivar así la guerra civil que había llevado a Isabel a ser reina.
Iniciado ya el reinado, durante la guerra civil (1474-1479) contra los partidario de su sobrina Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal, Fernando instalará ocasionalmente su cuartel general en Dueñas y, en el contexto de las Cortes de Madrigal de 1476, entre abril y agosto, tendrán lugar una serie de Juntas Generales presididas por el Contador Mayor Alonso de Quintanilla en la iglesia de Santa María con el objetivo de organizar la Santa Hermandad, cuyas ordenanzas están publicadas en Dueñas.
El municipio posee el título de Villa desde el 8 de julio de 1476, ganándose la independencia de Alarcón debido al apoyo prestado a la reina Isabel la Católica durante la Guerra de Sucesión Castellana, en la que Diego López Pacheco, Marqués de Villena y señor de Alarcón, luchó a favor de la otra candidata al trono de Castilla, Juana la Beltraneja.
A la muerte de Enrique IV, en 1474, su hermana y heredera Isabel recabó apoyos para cimentar su posición en la Guerra de Sucesión que la enfrentaba con Juana la Beltraneja.
Con el fin de desacreditarlo políticamente, comenzaron a difundirse rumores sobre supuestas aventuras de Beltrán de la Cueva con la reina, Juana de Portugal, e incluso llegó a asegurarse que la princesa Juana no era hija del rey (al que se juzgaba impotente), sino del propio Beltrán. Por esta razón, en el futuro se comenzaría a apodar a la heredera al trono como Juana la Beltraneja.
Ésta se involucró a fondo en las luchas dinásticas de la Guerra de Sucesión Castellana, tomando partido por la derrotada pretendiente a la corona de Castilla, Juana la Beltraneja, lo que acarrearía, tras la victoria de Isabel la Católica las consiguientes represalias políticas, y en 1479 el retorno de la villa a la corona de Castilla.
Los Reyes Católicos premiaron su fidelidad con la concesión del cargo de Corregidor de Toledo en 1477, en cuyo ejercicio y hasta su muerte demostró una actuación honesta y ejemplar, manteniendo la ciudad fiel a Isabel en contra del Arzobispo y descubriendo y reprimiendo una conspiración en la misma que intentaba entregar la ciudad a Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal, en guerra con los Reyes Católicos.
Ciertos devaneos tuvo Ciudad Rodrigo en decantarse por Isabel o por Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal, aunque finalmente abrazó la causa de Isabel.
En las guerras de sucesión al trono de Enrique IV, entre los partidarios de Juana la Beltraneja e Isabel I de Castilla, Villanueva de Alcardete tomó partido por la futura reina.
El marquesado, en las personas de don Juan y de su hijo don Diego López Pacheco, tomó partido por Juana la Beltraneja y se enfrentó a los Reyes Católicos.
Habiendo sido popular en vida entre los más humildes, congregó junto a su sepulcro a los más poderosos después de muerto. Enrique IV de Castilla acudió a su sepulcro para pedirle la curación de Juana la Beltraneja.