Juan de Iriarte

Iriarte, Juan de

 
(1702-71) Escritor y erudito español. Autor de Gramática latina y Paleografía griega.
Ejemplos ?
Los primeros catálogos de la Real Biblioteca Pública son catálogos manuscritos y encuadernados, como las ya mencionadas obras de Juan de Iriarte.
El bibliotecario Juan de Iriarte, en especial, se encargó de esta tarea, elaborando el Regia Matritensis Bibliotheca Geographica et Chronologica en 1729, el primer catálogo de la biblioteca, y posteriormente el Regia Matritensis Bibliotheca Mathematica (catálogo de matemáticas) y Regiae Bibliothecae Matritensis Codices Graeci (catálogo de manuscritos griegos).
Salafranca redactó habitualmente en sus páginas, pero también colaboraron, no pocas veces bajo pseudónimo, Juan de Iriarte, José Gerardo de Hervás, más conocido como «Jorge Pitillas», y Gregorio Mayáns y Siscar.
Contiene ediciones de Nicasio Álvarez Cienfuegos, Juan Bautista Arriaza, Juan María Maury, Manuel José Quintana, Félix José Reinoso, Dionisio Solís, Alberto Lista, Juan Nicasio Gallego, José Somoza, Juan de Ferreras, Juan de Iriarte, Ramón de la Cruz, Francisco Gregorio de Salas, María Gertrudis de Hore, Tomás José González Carvajal, José de Vargas Ponce, José Marchena, José María Blanco White, Eugenio de Tapia, Bartolomé José Gallardo, Pablo de Jérica y otros.
He aquí la acción en resumen: un joven chino, Chao-Kong (don Juan de Iriarte), es nombrado preceptor del hijo de un noble después de haber estudiado con los bonzos del Japón; a pesar de su corta ciencia logra encumbrarse, y una vez situado en la corte imperial llama a sus dos sobrino.
En él escribieron anónimos, no anónimos o cubiertos con pseudónimo, el aragonés Juan Martínez Salafranca, Francisco Javier de la Huerta y Vega y Leopoldo Jerónimo Puig (socios estos tres de la Real Academia de la Historia, que auspició la publicación) y Juan de Iriarte; fuera de ellos solo se publicaron seis colaboraciones de José Gerardo de Hervás, Pedro Serra y Postius, fray Jacinto Loaysa y el médico real y académico de la Historia Francisco Fernández Navarrete, muchos de ellos relacionados con la Biblioteca Real, como señaló Gregorio Mayáns; se sabe que el bibliotecario Blas Antonio Nasarre y Juan Antonio de Rada aportaron fondos a la publicación.
Autores de la Ilustración como León de Arroyal compusieron libros de epigramas y lo definieron como: Por otra parte, y siempre según el prólogo de Arroyal a sus Epigramas (1784), la belleza del epigrama consistiría en dos virtudes fundamentales: Y, dentro del mismo siglo XVIII, Juan de Iriarte lo definió usando la misma forma del epigrama: Posteriormente, algunas formas literarias, como el artículo breve de prensa, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna o los membretes de Oliverio Girondo se aproximan al género epigramático, así como las inscripciones anónimas populares en muros o retretes denominadas grafitos o pintadas, que desde las ruinas de Pompeya hasta la actualidad resultan una fuente inestimable sobre la opinión popular de una época.
Su familia, sin embargo, no era de las islas Canarias, sino del País Vasco, ya que su abuelo, Juan de Iriarte y Echeverría, era un noble de Oñate.
En este proyecto contó desde el principio con el pláceme de la Corona y el apoyo institucional de Blas Nasarre, con la ayuda también del bibliotecario Juan de Iriarte, revisor del texto latino.
Tenía 400 páginas, formato de libro, costaba de 4 a 5 reales y ponía en circulación una tirada de entre 1000 y 1500 ejemplares. En él escribieron Juan de Iriarte y otros eruditos de aquella época.
Salvador José Mañer empezó en 1738 a traducir El Mercurio Histórico y Político del francés. Juan de Iriarte, en sus obras impresas en 1774, lo criticó por las malas traducciones que hizo.
El canónigo de Huesca Manuel de Salinas y Lizana hizo una traducción de los Epigramas de Marcial que puede encontrarse en la Agudeza y arte de ingenio de Baltasar Gracián; Juan de Iriarte hizo otra ya en el siglo XVIII, que se halla en el primer tomo de sus Obras sueltas, (Madrid, Francisco Manuel de Mena, 1774).