Juan Ramón Jiménez

Jiménez, Juan Ramón

 
(1881-1958) Poeta español. Sus primeras composiciones poéticas son Ninfeas y Almas de violeta. Su obra lírica arranca del simbolismo francés y del modernismo rubeniano, pero muy pronto evolucionó hacia formas propias. Descuella por la expresión sencilla y por la afanosa búsqueda de la belleza pura y absoluta. Su obra es copiosa, pues Juan Ramón Jiménez dedicó su vida entera a la poesía: Arias tristes (1903), La soledad sonora (1911), Estío (1916), Diario de un poeta recién casado (1917), Canción (1936), Romances de Coral Gables (1948), etc. En prosa, la elegía Platero y yo es su libro más conocido. Fue premio Nobel de Literatura en 1956.
Ejemplos ?
Se sabe por el archivo de Juan Ramón Jiménez que hubo un proyecto de viaje de Tagore y su hijo en abril de 1921, con un recorrido por los alrededores de Madrid (o acaso Andalucía) y una fiesta en la Residencia de Estudiantes, con intervención de Federico García Lorca.
Wells y Romain Rolland. Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí (ésta dominaba el inglés, por su familia bilingüe de Puerto Rico) empezaron a traducir a Tagore del inglés en 1915, con La luna nueva y El jardinero; y prosiguieron esa tarea abundantemente, tanto con su teatro y su poesía como con su prosa.
El independiente Juan Ramón Jiménez también se hizo eco de la obra rosaliana, dedicándole todo tipo de elogios y considerándola como la predecesora de la revolución poética iniciada por Rubén Darío.
El año 1937 fue especialmente significativo para Lezama, ya que acontecieron tres hechos sobresalientes: fundó la revista Verbum, publicó su primer poema de repercusión, Muerte de Narciso, y conoció a Juan Ramón Jiménez, con quien forjó amistad.
Tomó parte en las actividades del cine-club de la Residencia y trabó amistad, entre otros, con Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez.
Un año más tarde se recibió de abogado y apareció su obra Coloquio con Juan Ramón Jiménez. Entre 1939 y 1943 fundó otras dos revistas, Espuela de Plata (1939 - 1941) y Nadie parecía (1942 - 1944), y publica el poemario Enemigo rumor.
Entre los colaboradores extranjeros se encontraron Juan Ramón Jiménez, Aimé Césaire, Paul Valéry, Vicente Aleixandre, Albert Camus, Luis Cernuda, Paul Claudel, Macedonio Fernández, Paul Éluard, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Alfonso Reyes y Theodore Spencer, entre otros.
Paradiso (1966) Oppiano Licario (1977) Muerte de Narciso (1937) Enemigo rumor (1941) Aventuras sigilosas (1945) La fijeza (1949) Dador (1960) Fragmentos a su imán (1978) Coloquio con Juan Ramón Jiménez (1938) Arístides Fernández (1950) Analecta del reloj (1953) La expresión americana (1957) Tratados en La Habana (1958) Las imágenes posibles (1970) La cantidad hechizada (1970) Introducción a los vasos órficos (1971) Las eras imaginarias (1971) Antología de la poesía cubana (1965) Antología del cuento cubano (1968) Poesía completa (1970) Imagen y posibilidad (1981) Relatos (1987) Escritos de Estética (2010) José Gregorio de Lezama Lezama Lima, José Lezama Lima, José Lezama Lima, José Lezama Lima, José Lezama Lima, José Lezama
Desde el archipiélago de Puerto Rico viajó a Estados Unidos de América, donde impartió clases de Literatura española en las universidades de Princeton, Rutgers, Nueva York y Chicago, aunque también mantuvo estrechos lazos intelectuales y culturales con Puerto Rico, donde igualmente vivieron largos exilios los renombrados Pau Casals y Juan Ramón Jiménez, entre otros españoles.
Asiste con Higinio Capote y Joaquín Romero Murube a las tertulias literarias organizadas por Salinas, lee a los clásicos españoles y a autores franceses, especialmente André Gide, que supone para él una revelación. En 1925 conoce a Juan Ramón Jiménez y publica sus primeros poemas en Revista de Occidente.
En un estudio más reciente, Gibson anota que el propio Machado le escribía en 1912 a Juan Ramón Jiménez evocando "...sensaciones de mi infancia, cuando yo vivía en esos puertos atlánticos".
En sus primeros libros, Hierro se mantuvo al margen de las tendencias dominantes y decidió continuar la obra de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Pedro Salinas, Gerardo Diego e, incluso, Rubén Darío.