Juan Antonio Llorente

Llorente, Juan Antonio

 
(1756-1823) Sacerdote español. Intentó reformar la Inquisición. Autor de Historia crítica de la Inquisición de España.
Ejemplos ?
Para Gregorio Balparda, su patronímico, Ochoa, que significa «lobo» en euskera, pudo ser un cognomento (apodo) y que, aunque no se puede afirmar con fundamento quien fue su padre, sospecha que lo fue Lope Íñiguez de Marañón. Juan Antonio Llorente opina que Fortún era miembro de la casa real de Pamplona por línea femenina y de la de Aragón por varonía, como hijo de Ocso Fortúnez, nieto de Fortún Galíndez, y bisnieto del conde Galindo II Aznárez y de su esposa la infanta Sancha Garcés, hija del rey García Jiménez.
La figura de Cazalla pasó a ser objeto de todo tipo de vituperios, incluyendo la divulgación de detalles escabrosos de su actividad en el "conventículo", así como de la causa de su desvelación, todo ello de dudosa verosimilitud: Dada la alternativa que se le ofrecía (ser quemado vivo), buena parte de la bibliografía, especialmente la de orientación crítica (Juan Antonio Llorente)...
Como novela histórica, deja bastante que desear, a juicio de Juan Antonio Llorente: Cornelia Bororquia es una obra clave en la la historia del anticlericalismo contemporáneo español, pues en esta novela Luis Gutiérrez hace una crítica en profundidad del clero, que va mucho más allá de la del resto de ilustrados españoles, poniendo en cuestión la posición predominante y privilegiada de la Iglesia Católica en el Antiguo Régimen.
También se menciona la existencia de una Zuhiabarrutia en el alfoz de Osinganin. Juan Antonio Llorente en su libro Noticias históricas de las tres Provincias Vascongadas (1807) identificó Zuffia de Suso con la moderna Cigoitia y Zuffia de Iusso con la moderna Zuya.
El rey José I ordenó en marzo de 1809 a Juan Antonio Llorente, que había participado en los intentos de reforma de la Inquisición del reinado de Carlos IV, que reuniera toda la documentación obtenida, gracias a la cual publicó en 1812 Memoria histórica sobre qual ha sido la opinión nacional de España acerca del Tribunal de la Inquisición –en la que intentaba demostrar que los españoles siempre habían sido contrarios a la Inquisición— y el primer tomo de Anales de la Inquisición de España, de los que en 1813 apareció el segundo —cuatro años más tarde, en el exilio de París, Llorente publicaría su obra fundamental sobre la Inquisición que tendría una enorme repercusión: Histoire critique de l'Inquisition d'Espagne —.
Abad y Lasierra, con la ayuda del secretario del tribunal de la Inquisición de Corte (el tribunal de Madrid) Juan Antonio Llorente, presentó a las pocas semanas un Plan de reforma del estilo del Santo Oficio en cuanto al nombramiento y ejercicio de calificadores que iba acompañado de una carta en la que se sugería la abolición de la Inquisición.
Godoy recurrió de nuevo a Juan Antonio Llorente quien presentó una memoria titulada Discursos sobre el orden de procesar en los tribunales de la Inquisición en el que proponía una reforma a fondo de la institución y además de limitar sus competencias a las materias de fe y a los casos de herejía en sentido estricto, pasando el resto a la jurisdicción real o episcopal –según Llorente, en la línea del episcopalismo y del regalismo defendido por la mayoría de los ilustrados españoles, los obispos estaban mejor preparados para ocuparse de las cuestiones de fe que unos monjes ignorantes que introducen la «esclavitud en los espíritus para desgracia de la humanidad» y además eran nombrados por el poder político cosa que no ocurría con los inquisidores—.
Para elaborarlo la comisión utilizó una copiosa documentación procedente de los tribunales de la Inquisición de Mallorca y de Canarias, los únicos que no habían sido afectados por la abolición decretada por Napoleón, y también la Memoria de Juan Antonio Llorente, aunque sin mencionarlo pues se trataba de un afrancesado.
Según recoge el historiador Juan Antonio Llorente, en 1071 el entonces gobernador de Álava don Marcelo y su mujer doña Gotona donaron el patronato de la iglesia de Buszanda en favor del monasterio de San Salvador de Leyre, lo que prueba la existencia de patronatos laicos en la provincia en el siglo XI.
Weidman en 1976 determinaron que la fecha más probable de su nacimiento fue el 11 de noviembre de 1474 en Triana, Sevilla. Juan Antonio Llorente, en su compendio de obras de fray Bartolomé de 1822, dice que fue en 1474 y que probablemente fue el 24 de agosto por ser el día de "la celebración del martirio del Apóstol San Bartolomé, y ser un uso muy general en España poner a los niños el nombre del santo que la iglesia diocesana celebra el día del nacimiento cuando no se dé el nombre del padre, que no se da en este caso porque el padre se llamaba Antonio." Pudo haber nacido en alguna de estas tres parroquias: la de San Lorenzo, la de San Vicente o la de la Magdalena, todas situadas en el barrio de Triana, en Sevilla.
Así para Marchena, según lo expuso en un discurso pronunciado a finales de 1820 en la Sociedad Patriótica de Sevilla en apoyo de la ley sobre extinción de monacales y reforma de regulares que se acababa de aprobar, la religión y sus ministros deben quedar sujetos al poder del Estado, como expresión de la voluntad de la nación y como único garante del bien social, defendiendo, pues, una posición laicista: En 1820 otro de los pensadores influyentes en el Trienio, Juan Antonio Llorente...
Se abusó tanto de ese tópico que el realista Honoré de Balzac pudo escribir: Simultáneamente, pero con mayor recorrido, nace el hispanismo como disciplina intelectual, apoyado por la presencia en Francia e Inglaterra de los exiliados españoles, como Antonio Alcalá Galiano (Memorias, Lecciones de literatura española, francesa, inglesa e italiana del siglo XVIII) o Juan Antonio Llorente (Histoire critique de l'Inquisition espagnole, 1817 y 1818), incluyendo el caso de cambio de nacionalidad y religión de José María Blanco White (Letters from Spain, 1822).