Josefina

Josefina

 
Dim. de Josefa.
Traducciones

Josefina

Josephine

Josefina

Giuseppina

Josefina

SFJosephine
Ejemplos ?
Amooor, pronunciaba el sabio obeso, con el pulgar de la diestra metido en la bolsa del chaleco, y tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos ágiles y regordetes, y continuó: —Puedo confesar francamente que no tenia predilección por ninguna, y que Luz, Josefina y Amelia ocupaban en mi corazón el mismo lugar.
de Silva 27 Doña Mercedes Vergara 28 Don Alfonso Brito 29 Doña Josefina Maturana 30 Doña Catalina Cruz y dos hermanas 31 Don José Vergara 32 Don Ventura Herrera 33 Don Manuel Leal 34 Don Juan Antonio Morales 35 Doña Margarita Rojas 36 Doña Josefa Martínez 37 Doña Micaela Toledo 38 Don Juan Fco.
Víctor y Josefina eran hijos de dos infelices lavanderas, ambas viudas, que habitaban una misma boardilla. Víctor vendía arena por la mañana y fósforos por la noche.
Una indiscreción de este hombre a los principios, ofendió mi confianza y la alteró en mi animó. Habiéndole yo confiado un secreto muy importante, pocas horas después Josefina me lo contó palabra por palabra.
Fabela se negó a reconocer al general Pablo González como el nuevo encargado del Ejecutivo entregó la legación mexicana hasta el 12 de julio, después de contraer matrimonio con Josefina Eisenmann en Berlín.
Nunca había estado Josefina más triste que el día de Noche-Buena, sin que Víctor, que la quería tiernamente, pudiera explicarse la causa de aquella melancolía.
Y Josefina, que estaba en muy malas relaciones con la mujer del droguero, porque un día ésta había dicho si aquélla era fea, fuese a la tienda hecha un basilisco y armose la gorda entre el marido y la mujer y la vecina, con gran contentamiento de Rafaelito, que presenciaba la escena desde la calle, y con suma indignación del droguero, que no sabía de qué le hablaba la señora Josefina.
Josefina, durante el día ayudaba a su madre, si no a lavar, porque no se lo permitían sus escasas fuerzas, a vigilar para que nadie se acercase a la ropa ni se perdiese alguna prenda arrebatada por el viento.
Fueron plantadas por Josefina, según me cuentan, y yo no puedo estar allí en noches de luna sin pensar en esa mujer tormentosa tal vez, apasionada hasta la muerte, que en la prosaica y monótona existencia de ese rincón salvaje no encontró paz alguna para su alma inquieta.
Ceballos, Miguel Saldaña, Baldomero Segura García y Humberto Tejera. Editado por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana, bajo la dirección de Josefina E.
Mal se presentaba la venta aquella noche para Víctor y Josefina; solo un borracho se había acercado a ellos, les había pedido dos cajas a cada uno y se había marchado sin pagar, a pesar de las ardientes súplicas de los niños.
Cádiz, tan bella o más que lo es hoy, vestía en esta época descotadísimamente a la griega, como vemos en sus retratos a Josefina, a Mad, Recamier y Mad.