José de la Serna

Serna, José de la

 
(1770-1832) Militar y administrador colonial español. Participó en la Guerra de la Independencia española y en 1821 fue nombrado virrey del Alto Perú.
Ejemplos ?
José de l'Hotellerie de Fallois y Fernández de Heredia, Barón de Warsage José de Palafox y Melci Agustina de Aragón Basilio Boggiero Spotorno Santiago Sas Casta Álvarez Barceló Manuela Sancho Juliana Larena y Fenollé Josefa Vicente Condesa de Bureta María Lostal Josefa Amar y Borbón María Artigas Madre Rafols María Agustín Jorge Ibor y Casamayor "tío Jorge" Mariano Renovales Francisco Xavier Mina Felipe Augusto de Saint-Marcq Antonio Sangenís Torres Miguel Salamero Felipe Sanclemente y Romeu José de la Serna, I Conde de los Andes.
En aquel momento, la parroquia estaba encabezada por Lorenzo Cortés de Ordaz y por Francisco José de la Serna Palacio; mientras que el gobernador de la provincia era Juan Bueso de Valdés.
El virrey absolutista fue derrocado finalmente por el general José de la Serna el 29 de enero de 1821 en el golpe militar de Aznapuquio, quien proclamó entonces su adhesión a la Constitución liberal española.
Finalmente el general español José de la Serna, tras un pronunciamiento militar contra Pezuela (Motín de Aznapuquio), asumió el gobierno del Virreinato.
Comandante: virrey José de La Serna Comandante de Caballería – brigadier Valentín Ferraz Jefe del Estado Mayor – teniente general José de Canterac División de Vanguardia - general Jerónimo Valdés (2.006 hombres) Primera División - general Juan Antonio Monet (2.000 hombres) Segunda División - general Alejandro González Villalobos (1.700 hombres) División de Reserva - general José Carratalá (1.200 hombres) Europeos en el ejército del virrey La Serna El número de soldados naturales de España que combatieron en Ayacucho ha sido acotado por los mismos testimonios posteriores a la contienda.
Se rendían los tenientes generales, virrey José de la Serna y José de Canterac, mariscales Gerónimo Valdés, José Carratalá, Juan Antonio Monet y Alejandro González Villalobos, brigadieres Ramón Gómez de Bedoya, Valentín Ferraz, Andrés García Camba, Martín de Somocurcio, Fernando Cacho, Miguel María Atero, Ignacio Landazuri, Antonio Vigil, Juan Pardo de Zela y Antonio Tur y Berrueta, 16 coroneles, 68 tenientes coroneles, 484 mayores u otros oficiales y 2.000 soldados.
El Virreinato del Perú terminó oficialmente con la rendición del virrey José de la Serna e Hinojosa ante las fuerzas de Simón Bolívar tras la Batalla de Ayacucho (1824).
El objeto de la conferencia fue obtener la adhesión del virrey del Perú José de la Serna e Hinojosa a la Convención Preliminar de Paz firmada el 4 de julio de 1823 en Buenos Aires por el gobierno de esa provincia argentina, integrante de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y los representantes del rey Fernando VII de España.
Tras ser destinado por el virrey Pezuela al ejército que operaba en el Alto Perú, al mando del general José de la Serna, en agosto de ese mismo año acompañó la invasión de Pedro Antonio Olañeta y Gerónimo Valdes a Jujuy destacándose en la dispersión de las partidas guerrilleras al mando de los caudillos Uridondo, Espinoza y Sánchez.
Dentro del partido de Avellaneda está delimitada por las siguientes calles: Teodoro Sánchez de Bustamante, Coronel Lacarra, Camino General Belgrano, Diagonal Eva Perón (ex General Pinto), Suipacha, Cangallo, General Deheza, Suipacha, Avenida Crisólogo Larralde (ex Agüero), Gutenberg, Martín José de la Serna; y por las vías del FF.CC.
Durante la guerra de Independencia del Perú, en julio de 1821 el virrey José de la Serna evacuó Lima con las tropas del Ejército Real del Perú que seguían bajo su mando y así las tropas dirigidas por el general José de San Martín ocupaban días después la ciudad de Lima proclamando allí la independencia del Perú.
En 1821, ante el avance de los rebeldes, Lima fue abandonada por el virrey José de la Serna y sus tropas, ordenando a Vacaro que con las suyas la defendiese, por lo que desembarcó a unos 650 hombres de sus buques, entre marineros y soldados, aprestándose a cumplir la orden recibida, posición que aguantó por espació de 90 largos días, en los que llegó a faltar de todo.