José Joaquín Fernández de Lizardi

Fernández de Lizardi, José Joaquín

 
(1776-1827) Literato y periodista mexicano. Obras: Periquillo Sarniento y Don Catrín de la Fachenda (novelas), entre otras.
Ejemplos ?
Leer, escribir y aprender de memoria el Catecismo del Padre Ripalda era lo que entonces formaba el ramo de instrucción primaria.” Como lo hemos mencionado, ya a principios del siglo XIX, nuestro tantas veces referido, José Joaquín Fernández de Lizardi se preguntaba angustiado: ¿Cómo es posible darle la libertad a un pueblo que no sabe leer ni le han enseñado lo que es ser libre?
Acaso en esos “textos” aprendió a leer José Joaquín Fernández de Lizardi, El Pensador Mexicano, lo cual le da la visión que extrovierte en los famosos capítulos de su novela, la primera de América, El Periquillo Sarniento, donde presenta a las clases de maestros que existían en la época y de reflejo deja entrever el uso que se le daba a los libros utilizados en las escuelas de la época.
Aunque no se quiera, todo cambia para perfeccionarse, digo optimistamente, aunque al ver los logros obtenidos por las generaciones estudiantiles que hoy van de diez a cuarenta años de edad, el muro de las lamentaciones crece en los medios periodísticos y entre los intelectuales que oportunamente atacan al régimen en boga para hacer la llamada de atención de que aún existen los eternos problemas que ya José Joaquín Fernández de Lizardi, como lo hemos dicho, pregonaba en su angustia por educar a un pueblo que se disponía a ser libre.
Gran parte del magisterio nacional que atiende a los niños y niñas de primer grado de educación primaria, se ha aferrado siempre a enseñar a leer y escribir a sus educandos con los procedimientos acostumbrados desde el siglo XIX, ya reseñados por José Joaquín Fernández de Lizardi en su magistral El Periquillo Sarniento y posteriormente reflejados en libros escolares que dan importancia a los elementos que durante mucho tiempo se consideraban los básicos para ir dominando el sistema de escritura de la lengua española.
Gran parte del magisterio nacional que atiende a los niños y niñas de primer grado de educación primaria, se aferra a enseñar a leer y escribir a sus educandos con los procedimientos acostumbrados desde el siglo XIX, ya reseñados por José Joaquín Fernández de Lizardi en su magistral Periquillo Sarniento y posteriormente reflejados en libros escolares que dan importancia a los elementos que durante mucho tiempo se consideraban los básicos para ir dominando el sistema de escritura de la lengua española: las letras y sus sonidos.
De los tlamachtiani hasta las misiones de Moisés Saenz o Rafael Ramírez, más pragmáticos que Dewey; desde las preocupaciones de un José Joaquín Fernández de Lizardi hasta las de un Justo Sierra, o de un renegado José Vasconcelos, y tal vez Jaime Torres Bodet, han deambulado por todo lo ancho y largo de la Patria una fervorosa gama de maestros y maestras que con vocación sin límites, soñaban en la edificación de un pueblo redimido a través de la alta cultura.
La literatura mexicana ostenta uno de los linajes más longevos del costumbrismo latinoamericano: José Joaquín Fernández de Lizardi (1776–1827), escribió la que acaso sea la primera novela latinoamericana, El Periquillo Sarniento (1816).
Los escritores José Joaquín Fernández de Lizardi "el Pensador Mexicano" y Pablo de Villavicencio "el Payo del Rosario" apoyaron estos movimientos antiespañoles.
Hacia el final del régimen colonial, en Nueva España surgieron figuras como José Joaquín Fernández de Lizardi, cuya obra es considerada como emblema de la picaresca mexicana y la primera novela moderna escrita en el continente americano.
Por el uso del humor dirigido a revelar los aspectos amargos de la sociedad de su tiempo, ha sido relacionado por la crítica con autores como José Joaquín Fernández de Lizardi y José Tomás de Cuéllar.
Miramontes inventor de la píldora anticonceptiva, el presidente Valentín Gómez Farías en cuya casa se ubica actualmente el Instituto Mora así como José Joaquín Fernández de Lizardi, autor de El Periquillo Sarniento, quien nació en la zona.
La polémica causada por esta situación desembocó en la publicación de Ley de Empleos del 10 de mayo de 1827, la cual prohibía a los españoles ocupar cargos públicos o eclesiásticos y en la ley del 20 de diciembre que decretaba la expulsión de los españoles de México. Poco antes de morir, José Joaquín Fernández de Lizardi escribió la obra La tragedia del padre Arenas.