José Félix de Lequerica

Lequerica, José Félix de

 
(1891-1963) Diplomático español. Fue embajador en Washington en 1951-54 y representante de España en la ONU en 1955-63.
Ejemplos ?
Entre abril y diciembre de 1939, la presión del nuevo embajador de España en Francia, José Félix de Lequerica, terminó por causar sus efectos, pero más en España que en Francia.
Laval entonces pide al entonces ministro de exteriores de España, José Félix de Lequerica que había conocido como embajador ante el su gobierno en Vichy, su intervención ante Franco para obtener el asilo político.
Durante los años de la Segunda República, en el café Lyon d'Or de Bilbao, Aznar Zubigaray concurría a la tertulia del ambiente en la que participaron, entre otros, Miguel de Unamuno, José María de Areilza, Gregorio de Balparda, Ramón de Basterra, José Félix de Lequerica, Pedro Mourlane Michelena, Rafael Sánchez-Mazas, Julián Zugazagoitia Mendieta e Ignacio Zuloaga, con el que le unía una gran amistad.
En el año 1945 fue nombrado ministro plenipotenciario de España ante Estados Unidos en Washington, donde ayudó los intentos de José Félix de Lequerica de establecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.
Nada más ocupado París por los alemanes (14 de junio), el embajador español en Francia, José Félix de Lequerica, solicitó a las nuevas autoridades de la zona ocupada que todas las organizaciones de exiliados españoles e instituciones políticas fueran disueltas.
España debía actuar rápidamente. José Félix de Lequerica, nombrado entonces embajador español en Washington y encargado de ganarse el favor de EE.UU., se apresuró a concertar una entrevista con el secretario de Estado a fin de tratar del problema de la colonia hispana en Filipinas.
Sin embargo, con la ocupación de gran parte de su territorio por la Alemania nazi, ambos fueron detenidos por la Gestapo en Burdeos el 11 de julio, a instancias del embajador franquista en Francia José Félix de Lequerica.
Aunque la idea fue finalmente desechada, el ministro de Asuntos Exteriores, José Félix de Lequerica, comunicó al ministro plenipotenciario nipón en Madrid, Yakishiro Suma, la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países el 12 de abril de 1945.
El lunes, tras conocerse el contenido completo de la carta, se pone de manifiesto que es José Félix de Lequerica, embajador de la España franquista en París, quien ha solicitado información sobre Semprún.
no puedo resistir más, siento que mi corazón estalla, sé que me persiguen, tratan de llevarme a Madrid; no lo lograrán, antes habré muerto»; mientras tanto las autoridades franquistas y las del régimen de Vichy se enzarzaban en una disputa por la extradición de los líderes republicanos españoles, como los franceses se negaron a llevarlo a cabo sin seguir los procedimientos legales exigidos por el convenio de extradición español firmado en 1877, el régimen español llegó a considerar la posibilidad de secuestrar a Azaña y trasladarlo clandestinamente a Madrid, con este fin llegaron a Montauban varios falangistas e incluso el propio embajador franquista ante Vichy, José Félix de Lequerica, quienes sin embargo no se atrevieron a actuar.
Algunos de estas personalidades más importantes fueron Fernando Castiella (Ministro de Exteriores desde 1962 hasta 1969), José Félix de Lequerica (embajador de España en la ONU desde que España entró en este organismo 1955 hasta 1963), José María de Areilza, Juan Pablo de Lojendio (ocupando estos dos embajadas importantes), Esteban de Bilbao (Presidente de las Cortes Españolas), Antonio Iturmendi (Ministro de Justicia, hasta que en 1965 sustituye a Esteban de Bilbao), Antonio María de Oriol y Urquijo (Ministro de Justicia), Jesús Romeo Gorría (Ministro de Trabajo) o José Daniel Lacalle Larraga (Ministro del Aire).
Fue sustituido por José Félix de Lequerica, que hasta entonces había desempeñado el cargo de embajador ante la Francia de Vichy, y que, a diferencia del aliadófilo Gómez Jordana, era una acérrimo partidario de la Alemania nazi —Serrano Suñer incluso le llamaba «el hombre de la Gestapo»—, por lo que su nombramiento fue considerado por los aliados como un «terrible golpe».