Jacinto Grau

Grau, Jacinto

 
(1877-1958) Dramaturgo español. Obras: El conde Alarcos (1917), El hijo pródigo (1918), El señor de Pigmalión (1921) y El burlador que no se burla (1930), entre otras.
Ejemplos ?
Los dramaturgos españoles que, al terminar la guerra o en épocas posteriores, se exiliaron (Max Aub, León Felipe, Pedro Salinas, José Bergamín, Jacinto Grau, Rafael Dieste, etc.) permanecieron, en general, alejados de los escenarios españoles.
Dirigida por Pedro A. Penco (1999). Don Juan de Carillana (lectura dramatizada) de Jacinto Grau (como Sepúlveda). Dirigida por Ángel Facio (1998).
Jacinto Grau Delgado (Barcelona, 1877 - Buenos Aires, 14 de agosto de 1958) fue un dramaturgo español, perteneciente al Novecentismo.
Entre los noucentistes literarios estarían, destacadamente, el propio D'Ors y Josep Carner; además de Narcís Oller, Joaquim Ruyra, Jacinto Grau, Carles Soldevila o Josep Maria Millàs-Raurell, entre otros.
Así, por ejemplo, Azorín (y su teatro sin drama) o Miguel de Unamuno, autor éste último de obras que, a pesar de sus carencias en la concepción del espectáculo teatral, presentan singular interés. Mención aparte merecen Jacinto Grau y Ramón Gómez de la Serna.
el primer actor fue Miguel Muñoz, una de las actrices Herminia Peñaranda (esposa de Jacinto Grau) y el figurinista Roberto Montenegro.
Siempre se recuerda como ejemplo que en 1964 se quemó un teatro nuevo de Lisboa donde se representaba la obra. En España, en la década de 1930, era de mal agüero representar la obra de Jacinto Grau, El señor de Pigmalión.
En la década de 1920, la literatura del títere español alcanzaría su momento más brillante de la mano del gallego Valle-Inclán y el catalán Jacinto Grau; el primero con su Tablado de marionetas para la educación de príncipes (1926) y los "dramas para marionetas" incluidos en su Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, y Grau El señor de Pigmalión (1921).
Lo mismo sucedió con Champagne señoritas de Enrique de Suárez de Deza y El corazón manda de Francis Croisset; El caballero de Varona de Jacinto Grau; Un marido ideal y El fantasma de Canterville de Oscar Wilde; La mala ley y El rosal de las tres rosas de Manuel Linares Rivas; Lo cursi y El hombrecito de Jacinto Benavente; Cándida de Bernard Shaw; De la noche a la mañana de José López Rubio y Eduardo Ugarte; Lady Frederick de William Somerset; y una adaptación de Rivas Cherif de Pepita Jiménez de Juan Valera.
Este organismo llegó a alcanzar una gran reputación por la excelencia de sus actividades, en las cuales participaron un buen número de intelectuales, artistas y escritores como Rafael Alberti, Jacinto Grau, María Teresa León, Alejandro Casona, Eduardo Zamacois y los musicólogos Hermanos Aguilar, entre otros.
Además de los ya citados, firmaron el manifiesto José Díaz Fernández, Joaquín Arderíus, Ricardo Baeza, Jacinto Grau, Antonio Espina, Leopoldo Alas, Juan Botella Asensi, José Salmerón García, Félix Gordón Ordás, Javier Bueno e, incluso, el propio Lluis Companys, quien dirigía junto a Domingo el Partido Republicano Catalán.
Además de las incursiones en el medio titiritero de Falla y Lorca, en Cataluña, por ejemplo, a partir de la introducción por artistas italianos de las sombras chinescas al comienzo del siglo XIX, el teatro de sombras sedujo con su poética a personajes como Pedro Romeu, Santiago Rusiñol y Miquel Utrillo, impulsores de inolvidables veladas titiriteras en el café de «Els Quatre Gats» en la Barcelona del cambio del siglo XIX al XX. Poética que más tarde recuperó Jacinto Grau en El señor de Pigmalión (1921).