Isabel Clara Eugenia

Isabel Clara Eugenia

 
(1566-1633) Infanta de España, hija de Felipe II y de Isabel de Valois. El rey le confió, junto a su esposo el archiduque Alberto, los Países Bajos.
Ejemplos ?
Se utilizan para la ocasión (igual que en la procesión del Corpus Christi) ricas ropas litúrgicas y a veces se cuelgan en los muros de las cuatro pandas del claustro los tapices con el tema de La Apoteosis Eucarística, producidos en los telares flamencos de Raes y Geubels. El diseñador de estos tapices fue Rubens, que los ideó por encargo de la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II.
En este lugar nació el 12 de agosto de 1566 Isabel Clara Eugenia, fruto del matrimonio de Felipe II con Isabel de Valois, que más tarde recibiría de su padre la soberanía de los Países Bajos donde reinó hasta su fallecimiento en Bruselas en el año 1633.
En 1621, murió el archiduque Alberto sin haber tenido descendencia, y por el Acta de Cesión de 1598, la pretendida soberanía sobre las 17 provincias (de hecho la parte sur solamente), volvió al rey de España y sobrino de Isabel Clara Eugenia, Felipe IV, lo que coincidió con el final de la tregua y el comienzo de la Guerra de los Treinta Años.
Antes de la muerte del rey de España, el territorio de los Países Bajos, en teoría las diecisiete provincias, no pasó a su hijo Felipe III, sino conjuntamente a su hija Isabel Clara Eugenia y su yerno el archiduque Alberto de Austria por el Acta de Cesión de 6 de mayo de 1598.
La emperatriz María de Austria, hija de Carlos I y esposa de Maximiliano II de Habsburgo, y la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, fueron también benefactoras de la casa, a la que legaron valiosas reliquias, entre ellas una espina de la corona de Jesús.
Esta proximidad al monarca hizo posible que en su viaje a Aragón, en la llamada "Jornada de Tarazona", Felipe II pasará por Dueñas junto con sus dos hijas las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, los días 26, 27 y 28 de agosto de 1592, en la que realizan una visita a la abadía de San Isidro, como describe el humanista holandés Enrique Cock en su obra “La jornada de Tarazona”: “Su majestad fue en Dueñas muy bien recibido del conde de Buendía, su sumiller de corps, y le hizo el gasto los tres días en los cuales fue a visitar una abadía, llamada San Isidoro, de la orden de San Benito, que está en la dicha ribera del Pisuerga, un poco más arriba donde el río Carrión entra en él, en lugar bien placentero y comarca de mucha caza y pesca.
Con la tregua con las provincias del Norte, los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia emprendieron una política de reparación y reorganización interna, protegiendo las artes, las ciencias, así como el comercio y la agricultura.
Tanto el rey de España Felipe III, como su valido el duque de Lerma, el Consejo de Estado de España, los soberanos de los Países Bajos Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia, y Ambrosio Spínola, capitán general del ejército en Flandes, vieron con satisfacción la posibilidad de una tregua.
Recibió tal nombre en honor a su abuela materna, Catalina de Médicis, y de San Miguel Arcángel, ya que nació en la octava dedicada a este santo. Su hermana mayor fue Isabel Clara Eugenia, a la postre soberana de los Países Bajos.
Felipe II de España había legado estos territorios a su hija Isabel Clara Eugenia y a su marido, el archiduque Alberto, con la condición de que al morir sin herederos, éstos volverían a formar parte de la Corona española.
Teresa de fundar allí y no conseguirlo, y es Ana de Jesús, cuando el 17 de septiembre, canta misa Monseñor Neroni y se erige el Convento bajo la advocación de santa Ana. En Madrid conoce a la hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia, con la que traba buena amistad.
Antes de la muerte del Rey de España, el territorio de los Países Bajos, en teoría las diecisiete provincias, no pasó a su hijo Felipe III, sino conjuntamente a su yerno Alberto y a su hija Isabel Clara Eugenia, pues fue parte de la dote, junto con el Ducado de Borgoña en su boda con el archiduque Alberto por el Acta de Cesión del 6 de mayo de 1598, en un intento del Rey de resolver el problema generado por la insurrección de los Países Bajos estableciendo una rama autóctona de los Habsburgo.