Huitzilopochtli

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Huitzilopochtli

 
mit. Dios azteca de la guerra, cuyo nombre significa colibrí del sur.
Ejemplos ?
canto flor y canto, Coatlicue madre me renaces desde tu muerte dadora de vida y soy tu espejo -Tezcatlipoca- y crezco a jades, -Huitzilopochtli- única probable huella de tus caminos truncos, -plumajes refractados- creación sin fin -Quetzalcoatl- sobre mictlanes agrios, me identifico, única promesa ilusa de eternidad dialéctica.
Traían a su dios Huitzilopochtli veneración y culto a los sacrificios humanos, a la guerra, a la materia; totalmente opuesto a los dioses de origen Tolteca que desde luego encabezaba Quetzalcóatl.
Por lo que el binomio TLALOC-QUETZALCÓATL fue transformado a TLÁLOC- HUITZILOPOCHTLI (filosóficamente se cambió de ‘LA VIDA ESPIRITUAL al concepto de la VIDA MATERIAL’).
-¿Y qué puedo decir yo, HUITZILOPOCHTLI, que soy la gran fuerza de voluntad para continuar la guerra creadora que haga eterna la vida del universo?
Así como la irrupción del imperio Azteca y su ideología, en las que retoma las formas toltecas pero le da una orientación eminentemente místico-guerrera-material; la caída del recuerdo de la norma desgastada de Quetzalcóatl y el ascenso de Huitzilopochtli como símbolo de la materia, el sacrificio humano y la guerra.
Y no se diga del más pequeño que había nacido tan, pero tan, flaco, que parecía sin carnes, un simple esqueleto: era HUITZILOPOCHTLI.
La costumbre ha santificado su esclavitud, su eterna minoria de edad, y debe seguir siendo esclava y pupila por respeto a las costumbres, sin acordarse que costumbres sagradas de nuestros antepasados lo fueron el canibalismo, los sacrificios humanos en los altares del dios Huitzilopochtli, la quema de niños y de viudas, la horadación de las narices y los labios, la adoración de lagartos, de becerros y de elefantes.
QUETZALCOATL (quetzal: ave de bello plumaje; coatl: serpiente: la fuerza creadora). HUITZILOPOCHTLI (huitzil: colibrí; opochtli: mirando al sol a la izquierda: sur.
Ese estadio exclusivo de la mente humana lo constituye la voluntad para vencer problemas, que el saber anahuaca designaban con el nombre de Huitzilopochtli (No “dios” de la guerra, sino designación del férreo control de nuestra mente en pos del Tloque-Nahuaque: la hermandad, la colectividad, lo que está junto y cercano.
Los TEZCATLIPOCAS, el rojo y el moreno, con sus múltiples manifestaciones se pusieron del lado norte y QUETZALCOATL con HUITZILOPOCHTLI del lado sur, de tal modo que unos estaban a la derecha del hogar y los otros a la izquierda.
«Matadnos -os decían,- para que dejemos de sufrir y vayamos a nuestro dios Huitzilopochtli, a los esplendorosos palacios del sol, morada de los guerreros que mueren en combate.» Seguía yo los impulsos de mi pueblo, y consideraba indecoroso rendirme donde tantos héroes habían combatido hasta perder la vida.
Estancados en la lucha interior, simbolizada por Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, procesos psico-lógicos superiores que se dan en el ser humano, vivían los hombres prehispánicos hasta que los tenochcas fusionaron las contradicciones en el símbolo rector que venciera el eterno círculo sin fin, cual colibrí que nunca cesa volátil de avanzar hacia el sur-fértil-creación: Huitzilopochtli, símbolo de la voluntad; definida esta como una guerra interior que a fuerza de constancia, perseverancia, control, autosacrificio, nos lleva a la plenitud humana y nos asemeja al Teotl: la energía creadora en incesante transformación.