Hudson

Hudson

 
Río del NE de E.U.A., en el estado de Nueva York. Nace en los montes Adirondack y desemboca en el Atlántico, formando un gran estuario donde se encuentra el gran puerto de Nueva York; 507 km.
Ejemplos ?
Cuando vino la erupción del volcán Hudson fue una de las poblaciones que más sufrió, porque estuvo durante 2 ó 3 años tapado prácticamente por las cenizas, durante la convertibilidad la lana valía nada.
Yo mismo he escuchado historias más extraordinarias que ésta en las villas situadas a lo largo del Hudson, todas las cuales eran tan auténticas que no admitían la más mínima duda.
En su prisa por abandonar el paraje, lo dejó caer entre las rocas, donde se formó un gran río que le arrastró entre precipicios, deshaciéndole en pedazos y abriéndose camino hasta el Hudson, hacia el cual va fluyendo hasta el día de hoy.
La verdad es que aún no lo sé –dije cortando una pierna de pollo; y casi increpándole–. Te parece bien que me arroje al Hudson de cabeza, en el momento en que pase un buque?
Aquel invierno (el de 1854 a 1855) lo pasaron, no ya sin alfombras, pero sin esteras en sus habitaciones (lo cual habría hecho llorar lágrimas como puños a sus benditas madres, si lo hubieran sabido); a cuyo propósito, cuéntase que uno de ellos solía decir: -¡Protesto de esta humillación que me inflige el destino..., o sea la falta de un buen destino! ¡Protesto, sí, como Napoleón protestaba en Santa Elena de las vejaciones que le imponía Sir Hudson Lowe!
-Eso lo dice usted -gruñó el marinero-. Yo le digo a usted que Kidd nunca subió por el Hudson. ¿Qué diablo sabe usted de Kidd o de los lugares donde se ocultaba?
Peechy Prauw, que perdía toda oportunidad de quedarse callado, hizo notar que ciertamente el caballero extranjero tenía razón. Kidd nunca enterró dinero en el Hudson, ni en ninguna parte de la provincia, aunque muchos así lo aseguraban.
Se afirmaba que el gran Hendrick Hudson, el descubridor del país y de la comarca, mantenía allí una especie de vigilancia, visitando la región cada veinte años y vigilando el río y la gran ciudad que llevaba su nombre.
Su granja estaba situada a orillas del Hudson y en uno de esos rincones fértiles en los cuales gustan tanto de hacer sus nidos los labradores holandeses.
La colina desciende suavemente hacia un plateado lago rodeado de árboles, entre los cuales se distinguen a lo lejos las montañas que bordean el Hudson.
De aquí que la mayor parte del tiempo se le pasase en una quinta que había hecho construir a las orillas del Hudson, imitando en lo posible la traza y arquitectura del castillo de Liebestein.
El encabezamiento decía «Marzo, 1869», y debajo del mismo las siguientes enigmáticas noticias «4. Vino Hudson. El mismo programa de siempre.