Huánuco

Huánuco

 
Departamento del centro de Perú; 35 315 km2 y 594 200 h. Cap., la c. homónima (85 900 h).
Ejemplos ?
Luna, Diputado por Lampa. E. Rodríguez Larraín, Diputado por Huánuco. Arturo Pérez Figuerola, Diputado por Pisco. Manuel Quimper, Diputado por Lima.
También he resuelto se erijan hospicios para los misioneros dependientes del Colegio de Ocopa en Chachapoyas y Tarma, y que el Convento de la Observancia, que existe en Huánuco, se agregue al enunciado Colegio para el servicio de las misiones, cuyos hospicios son muy necesarios á los religiosos, como lo informó D.
El primer ingenio se estableció en una hacienda del valle de Huánuco; mas no pudiendo competir el azúcar que él producía con la mejicana por su abundancia y baratura, recurrió el dueño del ingenio a un hábil ardid; y fue éste enviar a Méjico un navío cargado de azúcar huanuqueña.
Y el muerto fue al hoyo, y la justicia ni chistó ni mistó, y los hidalgos del León de Huánuco dijeron pavoneándose: «Así aprenderá esta canalla a tener respetos con sus amos».
Así, apenas incorporado, en el Norte, al ejército libertador, y pocos días antes de la batalla de Junín, asistió á un banquete que en Huánuco se ofreció a Bolívar, y el brindis de 0 Connor fué mía injuria á nuestro patriotis- mo.
Areche elevó la contribución de indígenas a un millón de pesos; creó la junta de diezmos; los estancos y alcabalas dieron pingües rendimientos; abrumó de impuestos y socaliñas a los comerciantes y mineros, y tanto ajustó la cuerda que en Huaraz, Lambayeque, Huánuco, Pasco, Huancavelica, Moquegua y otros lugares estallaron senos desórdenes, en los que hubo corregidores, alcabaleros y empleados reales ajusticiados por el pueblo.
El poeta fué un español avencidado en Huánuco. También la limeña Clarinda (que escribió en 1507), á quien Cervantes nos presenta no como madre de gallardos infan- tes sino de unos robustos tercetos En loor de la poesía antó- Jaseme que es otra mixtificación, y tan clara como la luz del medio día.
Desde 1743 el indio Juan Santos, en las montañas de Chanchamayo, se había proclamado inca bajo el nombre de Atahualpa II, rey de los Andes; y a la cabeza de tribus salvajes se adueñó del cerro de la Sal, amagando invadir Tarma, Huancayo, Huánuco y otras poblaciones.
Trece años después de la aparición de Clarinda que no volvió á inspirarse ni á dar señales de vida, se nos presenta, en 1620j la Amarilis de Huánuco, con su epístola en silva, dirigida á Lope de Vega.
Ese mismo em- peño en hacer su autobiografía nos es sospechoso por lo im- propio y rebuscado, pues ninguna mujer románticamente ena- morada de un hombre, á quien no conoce más que por sus comedias, es capaz de imaginar que, para obtener correspon- dencia de afectos, la sea preciso contar, de buenas á prime- ras, ai hombre de su amor, que los abuelos de ella fueron de los conquistadores del Perú y de los que fundaron la ciudad de los caballeros del León de Huánuco...
En ningún pueblo del Perú, durante el gobierno monárquico, estuvo tan marcado como en Huánuco el prestigio de la aristocracia de sangre azul.
Junto con Vela Núñez debía marchar el capitán Bernardino de Loayza, que había intentado en Huánuco alzar bandera por el rey, y que malograda su empresa, no tuvo otro recurso que venirse a Lima y tomar asilo en el convento franciscano.