Ho

Ho

 
quím. Símbolo químico del holmio.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones
Ejemplos ?
Ca Chicchan uchci u chictahal u lobil hibal y ¡lah ichil u uich cahe. Ox Cimil u tuzci cimil, uchci u tuzci yax cimil ca yumil ti D(io)s. Ho Lamat lay u tuzci uuclam chac haal kaknab.
Jean de Dieu Mucyo; el Jefe de la delegación de la República Popular Democrática de Corea, Excmo. Sr. Ri Yong Ho; el Ministro Adjunto de Relaciones Exteriores de Belarús, Excmo. Sr.
Los primeros y mas directos, vivían en Tokio y acudían a la clínica para el estudio de esta gran obra. Mientras, los de otras zonas, también hicíeron lo posible para difundir este Rei Ho .
Ox Ben u mentci tulacal bal, hibahun bal u bal caanob y u bal kaknab y u bal luum. Can Ix uchci u nixpabal caan y lumm. Ho Men uchci u meyah tul-Tal.
EL TIMIDO LLAMADO "Mientras baño mis ojos enfermos de un negro colirio", escribe Horacio; en la epístola quinta del libro primero de Las sátiras.
Esta es la cuestión. Si conocierais los clásicos, señores, a fe que no os extrañara: « Ho sego versiculus feci: tulit alter honores.
Este método de sanación Rei Ho era -es- un método con el que cualquier persona esforzada puede conseguir la capacidad de manejar Rei.
Asi, en Lima se da el apodo de Ho Ckicho a cualquier grotes- co que se constituye en payaso 6 hazme rein y del articulo de Terralla sacamos en limpio que Ckicho fue un comico, a quien estaban encomendados, en nuestro coliseo, los pape- les de gracioso.
Afortunadamente, si podemos disfrutar de este Rei Ho estaremos en condiciones de, en alguna manera, tratar de aliviar las perturbaciones del corazón de la gente y la ética social.
Del desarrollo é interés que reviste esa sección de la E NCICLOPEDIA, merced al valioso concurso y protección que la han dispensado los consules, hombres eminentes y gobiernos de las diversas Repúblicas hispano-americanas, ya particularmente, ya por medio de comisiones oficiales nombradas al efecto, ho hay ejemplo en ninguna otra obra similar de España ni del extranjero.
Los españoles todos estaban convencidos de que, quitando »de en medio á Atahualpa, la conquista se allanaba extraordi- •nariamente.» Oviedo, cronista real, después de estampar la relación de Jerez, conquistador que asistió á las escenas del sangriento drama de Cajamarca, dice: «por lo que he podido inquirir, la pri- sión y muerte de Ataballfca fué injusta. Y el gran Quintana, gloria de las letras en nuestros días, dice en su Vida de Pie-arro;— «Si desde antes no tenía ya en »su corazón condenado á muerte al Inca, sin duda lo determinó •cuando, satisfecha la pasión primera, que fué la de adquirir, •pudo dar oídos solamente á las sugestiones de la ambición.» Sin esfuerzo convendrá el lector en que algo habremos ho- jeado sobre historia patria...
Las últimas, pero proféticas palabras del tan va- leroso como infortunado caudillo, fueron:— Compatriotas, la ho- guera que he encendido no la apagarán ya los españoles...