Hipona

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Hipona

 
Antigua c. de África del N (Numidia), en la costa del Mediterráneo. Fue colonia cartaginesa y romana y sede episcopal de san Agustín. Cercana a la actual Annaba.
Ejemplos ?
La actual imagen, de El Toboso, fue traída para celebrar la fiesta chica en el pueblo, tras haber celebrado la fiesta de la aparición de Andújar (11 de agosto) Feria en honor a San Agustín (28 de agosto) A finales del mes de agosto el Ayuntamiento conjuntamente con la Parroquia, organizan las Ferias y Fiestas de San Agustín, obispo de Hipona, con función principal y procesión del Santo Obispo, vervenas y un amplio programa diario de actividades lúdicas y culturales.
th., 1-2, 71, 6))" Catecismo de la Iglesia católica, 1849. Agustín de Hipona define que hay pecado «cuando la soberbia personal ama una parte del todo haciendo de ella un falso todo».
En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419 (conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo (Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.
Cuentos folclóricos: actualmente, se tiende a no privilegiar en exceso las fuentes orales como fundamento del Lazarillo y a tener en cuenta los textos escritos, máxime si su posible autor era un hombre letrado. Confesiones de Agustín de Hipona: toma la estructura autobiográfica, sobre todo al principio de la obra.
A pesar de que esta tierra hipotética ya había aparecido citada en las obras de Claudio Ptolomeo o San Agustín de Hipona, lo cierto es que el mapa contenido en los Comentarios al Apocalipsis, es el primero que refleja la existencia de este continente austral, que a partir de este momento aparecerá repetidamente multitud de mapas y originará innumerables expediciones en su búsqueda, como las de Fernández de Quirós y Abel Tasman, que culminarán en el descubrimiento de Australia.
Estos fueron: el Concilio de Hipona en el año 393, el Concilio de Cartago en los años 397 y 419, el Concilio de Florencia en el año 1441 y el concilio de Trento en el año 1546.
Algunos estudiosos argumentan que su influencia continúa sutilmente mediante Agustín de Hipona, quien se convirtió al cristianismo desde el maniqueísmo y que sus escritos continúan siendo de gran influencia entre teólogos católicos romanos y protestantes (recordemos que Martín Lutero fue un monje agustino).
El proceso de conformación de lo que actualmente se conoce como Biblia es el siguiente: La Iglesia católica dio la lista de los libros que se consideraban inspirados por el Espíritu Santo, la que fue declarada por la autoridad de los papas Damaso I, Siricio I e Inocencio I, y por los siguientes concilios y sínodos: Sínodo Romano en el año 382, Concilio de Hipona en el año 393, III Concilio de Cartago en el año 397 y IV Concilio de Cartago en el año 419.
Los Actos de san Lorenzo se perdieron en la época de Agustín de Hipona, quien en uno de sus sermones acerca del santo (Sermo 302, de Sancto Laurent) admitió que su narración no provenía de recitar las Actas del santo (como solía hacer Agustín en sus sermones) sino de la tradición oral.
Este tipo de prácticas fueron juzgadas exhibiciones de locura o impostura incluso por el emperador Constantino, pero a pesar de ello unos años más tarde Agustín de Hipona practicó la imposición de manos para buscar la glosolalia.
A partir de aquí el debate del problema del mal se matiza con la discusión del argumento de la no creencia. El teólogo del siglo V Agustín de Hipona mantuvo que el mal solo existía como privación o ausencia de bien.
Esto no es inmoral en lo absoluto. Las consecuencias del pecado original fueron cuestionadas por Pelagio y San Agustín de Hipona.