Himeto

Himeto (gr. Hymettōs, gr. actual Trellosō)

 
Monte de Grecia, al SE de Atenas; 1 026 m.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
La llanura ateniense estaba bordeada por macizos montañosos calcáreos elevados: el Parnés (1413 m), el Pentélico (1106 m), el Himeto (1037 m), al norte y al este.
El asentamiento distaba unos 20 km del mar, del golfo Sarónico, en el centro de la Planicie Cefisia, una zona fértil rodeada por ríos. Limitaba al este con el monte Himeto, y al norte con el monte Pentélico.
Las primeras acciones tuvieron lugar el aniversario del comienzo de la Guerra Greco-Italiana, el 28 de octubre, con un discurso patriótico en la Universidad de Atenas y la escritura en fuego del nombre de la organización en el monte Himeto.
Raíces no griegas y posiblemente no indoeuropeas para muchos topónimos griegos de la región, conteniendo las cadenas consonantes '-νθ-' —por ejemplo Κόρινθος ('Corinto'), Προβάλινθος ('Probalinto'), Ζάκυνθος ('Zacinto') o Αμάρυνθος ('Amarinto')— o su equivalente '-νς-' —por ejemplo Τίρυνς ('Tirinto')—, y '-ττ-' —por ejemplo en la península del Αττική ('Ática'), los montes Υμηττός ('Himeto'), el demo de Γαργηττός ('Gargeto'), etcétera— o su equivalente '-σσ-' —Λάρισσα ('Larisa'), el monte Παρνασσός ('Parnaso'), los ríos Κηφισσός ('Cefiso') e Ἰλισσός ('Iliso'), las ciudades cretense de Αμνισσός ('Amnisos') y Τύλισσος ('Tilisos'), etcétera—.
También algunas palabras del ámbito político como Τύραννος Tyrannos 'tirano' Los topónimos, como el nombre de la capital griega Atenas o las ciudades de Corinto (Κόρινθος Kórinthos), Zacinto (Ζάκυνθος Zákynthos); Cnosos (Knossos), Halicarnaso (Halikarnassos), Parnaso (Παρνασσός Parnassos) e Himeto (Ὑμηττός Hymettós).
XVIII CONTRA UN AVARO Ni el marfil ni los dorados artesones enriquecen mi casa, ni los troncos del Himeto oprimen las columnas arrancadas a las canteras de Numidia, ni heredero desconocido tomé posesión del palacio de Átalo, ni honestas clientes tiñen para mí de púrpura los vellones de Laeonia.
¿Cómo olvidarte yo, si eres la fuente De todo buen pensar; si tú lanzaste Al surco de mi alma Los gérmenes primeros De propia inspiración y altivo canto; Si sangre y jugo y plástica hermosura Tal vez al mármol diste, Que antes labraba yo con torpe mano; Si alguna de las Gracias que en ti moran, Y fáciles, ligeras, Cual enjambre de abejas del Himeto, Bullen del labio tuyo desprendidas, Endulzó con su miel el acre fruto De mi indómito, agreste y rudo ingenio?
Basta mirarme para comprender de inmediato que soy uno de aquellos hombres que aparecen de tanto en tanto sobre el planeta como un consuelo que Dios ofrece a los hombres en pago de sus penurias, y aunque no creo en la santísima Virgen, la bondad fluye de mis palabras como la piel del Himeto.
Lo presintió Platón cuando sentado en las rocas de Egina contemplaba las sombras que en silencio descendían a posarse en las cumbres del Himeto; y el misterioso diálogo entablaba con las olas inquietas que a sus pies se arrastraban y gemían!
Y si quieres saber quién soy, en pocas palabras te lo diré: mi antiguo linaje tuvo su origen y nacimiento en las colinas del Himeto ateniense, en el istmo de Efirea y en el Ténaro de Esparta, que son ciudades muy fértiles y nobles, celebradas por muchos escritores.
a del oscuro Citerón las cumbres bajaba el sol a trasponer, vertiendo ríos de luz sobre los verdes mares, cuyos abrazos lánguidos, y besos dulces y prolongados, adormecen los grupos de las islas del Egeo Helios guiaba sus caballos de oro hacia el collado de la augusta Delfos, y en las rocas de Egina y las abruptas cimas sagradas del antiguo Himeto sus reflejos de púrpura bañaban los bosques de olivares cenicientos, por donde va, entre franjas de verdura, del Cefiso el caudal siempre risueño.
Tocado se ablanda el marfil y depuesto su rigor en él se asientan sus dedos y cede, como la del Himeto al sol, se reblandece la cera y manejada con el pulgar se torna 285 en muchas figuras y por su propio uso se hace usable.