Hermes

Hermes (Hermēs)

 
mit. Dios griego, heraldo de los dioses. Corresponde al Mercurio de la mitología romana.
Traducciones

Hermes

Hermes

Hermes

Hermès

Hermes

Ermete
Ejemplos ?
Desde el tres veces más grande, el Hermes, hasta nuestros días, la mano humana ha podido apenas alzar una línea del manto que cubre a la eterna Isis.
Entonces se levantó el rey Agamemnón, empuñando el cetro que Hefesto hiciera para el soberano Jove Cronión —éste lo dio al mensajero Argifontes; Hermes lo regaló al excelente jinete Pélope, quien, a su vez, lo entregó a Atreo, pastor de hombres; Atreo al morir lo legó a Tiestes, rico en ganado, y Tiestes lo dejó a Agamemnón para que reinara en muchas islas y en todo el país de Argos—, y descansando el rey sobre el arrimo del cetro, habló así a los argivos: —¡Amigos, héroes dánaos, ministros de Ares!
—Las toleró Ares, cuando Oto y el fornido Efialtes, hijos de Aloeo, le tuvieron trece meses atado con fuertes cadenas en una cárcel de bronce: allí pereciera el dios insaciable de combate, si su madrastra, la bellísima Eribea, no lo hubiese participado a Hermes, quien sacó furtivamente de la cárcel a Ares casi exánime, pues las crueles ataduras le agobiaban.
Peneleo hirió a Ilioneo, hijo único que a Forbante —hombre rico en ovejas y amado sobre todos los teucros por Hermes, que le dio muchos bienes— su esposa le pariera: la lanza, penetrando por debajo de una ceja, le arrancó la pupila, le atravesó el ojo y salió por la nuca, y el guerrero vino al suelo con los brazos abiertos.
Mas te diré otra cosa y haré una amenaza: si a despecho de mí, de Atenea, que impera en las batallas, de Hera, de Hermes y del rey Hefesto, conservare la excelsa Ilión e impidiere que, destruyéndola, alcancen los argivos una gran victoria, sepa que nuestra ira será implacable.
Los americanos meridionales tienen una tradición que dice que cuando Quetzalcoatl, el Hermes o Buda de la América del Sur, resignó su administración y los abandonó, les prometió que volvería después que los siglos designados hubiesen pasado, y que él restablecería su gobierno y renovaría su felicidad.
Los dioses fueron al combate divididos en dos bandos: encamináronse a las naves Hera, Palas Atenea, Poseidón, que ciñe la tierra, el benéfico Hermes, de prudente espíritu, y con ellos Hefesto, que, orgulloso de su fuerza, cojeaba arrastrando sus gráciles piernas; y enderezaron sus pasos a los teucros Ares, de tremolante casco, el intenso Febo Apolo, Artemis, que se complace en tirar flechas, Leto, el Janto y la risueña Afrodita.
Mandaba la segunda sección el belicoso Eudoro, nacido de una soltera, de la hermosa Polimela, hija de Filante; de la tal enamoróse el poderoso Argifontes al verla entre las que danzaban al son del canto en un coro de Artemis, la diosa que lleva el arco de oro y ama el bullicio de la caza: el benéfico Hermes subió en seguida al aposento de la moza, uniéronse clandestinamente y ella le dio un hijo ilustre, Eudoro, ligero en el correr y belicoso.
Al soberano Poseidón le hizo frente Febo Apolo con sus aladas flechas; a Ares, Atenea, la diosa de los brillantes ojos; a Hera, Artemis, que lleva arco de oro, ama el bullicio de la caza, se complace en tirar saetas y es hermana del Flechador; a Leto, el poderoso y benéfico Hermes; y a Hefesto, el gran río de profundos vórtices llamado por los dioses Janto y por los hombres Escamandro.
La gente, al ver lo que Pablo había hecho, empezó a gritar en licaonio: «Los dioses han bajado hasta nosotros en figura de hombres.» A Bernabé le llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque era quien dirigía la palabra.
Rinlelberg había también formado el designio de componer cerca de mil volúmenes diferentes; pero aunque hubiera vivido bastante para publicarlos, no hubiera llegado todavía a Hermes Trimegisto, el que según Jámblico, escribió treinta y seis mil quinientos veinticinco libros.
Conforme a esta doctrina, se deduce que uno mismo es Júpiter y Mercurio; y si la misma habla se llama Mercurio, como lo demuestran las interpretaciones que han escrito sobre la etimología y derivación de su nombre, por eso dicen se llamó Mercurio, como que corre por medio, por cuanto el habla, corre por medio entre los hombres; y por lo mismo se llamó Hermes en griego, porque el habla o la interpretación, que sin duda pertenece al habla, se llama Hermenia, por cuyo motivo preside sobre las mercaderías; porque entre los que venden y compran andan de por medio las palabras.