Ejemplos ?
El rey Leovigildo da como esposa a su hijo Hermenegildo la hija de Sisberto, rey de los francos, y le entrega parte del reino para gobernarlo.
Mientras Leovigildo reina en tranquila paz con sus enemigos, una riña doméstica perturba la seguridad, pues en aquel año su hijo Hermenegildo, por conspiración de la reina Gosuinda, asume la tiranía, se encierra en la ciudad de Sevilla, después de haberse rebelado, y lleva consigo la rebelión contra el padre a otras ciudades y castillos.
Fue virrey de Navarra, marqués de Rodil y sucesivamente capitán general de Extremadura, Valencia, Aragón y Castilla la Nueva, diputado a Cortes, ministro de la Guerra, presidente del Consejo de ministros, senador de la Alta Cámara, prócer del reino, caballero de collar y placa de la orden de la Torre y Espada, gran cruz de las de Isabel la Católica y Carlos III, y caballero con banda de las de San Fernando y San Hermenegildo.
Pero D. Hermenegildo, que así se llamaba el mayordomo, y que era hombre acostumbrado a despreciar amenazas, le duplicó la ración de látigo; y, sea por tirria o por congraciarse con los amos del negro, no dejaba pasar día sin arrimarle una felpa.
El rey Leovigildo, después de haber entrado en Sanabria devasta a los sappos, somete a su poder aquella región y hace partícipes de su reino a Hermenegildo y recaredo, hijos de su finada esposa.
Ya dos tenientes y un capitán de la guerra de la Independencia, con los pechos atravesados de cintas de varios colores, entre las que campea la de San Hermenegildo, maldicen aquí, en coro, al intendente, porque no tiene medio alguno de abonarles su mezquina paga y bien ganado retiro.
Don Manuel Sotarriva, brigadier de los ejércitos nacionales, coronel del regimiento de infantería de la Corona y caballero de la Orden de San Hermenegildo.
Seis meses eran transcurridos desde el día en que el señor Hermenegildo, accediendo a los deseos de Antonio, hubo de ir en busca del señor Paco a solicitar de éste la mano de Rosarito para aquél.
D. Hermenegildo era español y de muchos compadrazgos en Lima. Su muerte fue muy sentida y extremada la indignación pública contra el asesino.
on Antonio Van-Halen, Sarti, Murphi, y Castañeda, conde Peracamps, caballero de gran cruz de la real y distinguida orden española de Carlos III, de la real y militar de S. Hermenegildo y de la nacional de S.
Ya persuadido de que no era escuchado, díjole el señor Paco a la señá Frasquita con acento misterioso: -¿Tú quiées saber pa qué me ha llamao a la calle er señó Hermenegildo?
Y no pudo responder la señá Frasquita, porque en aquel momento resonaron dos suaves golpes en la puerta, y tras ésta la voz del señor Hermenegildo, que preguntaba: -¿Dan ustés su premiso pa que pase un carnicero?