Helesponto

Helesponto

 
Nombre antiguo del estrecho de los Dardanelos.
Traducciones

Helesponto

SMHellespont
Ejemplos ?
os Dardanelos o estrecho de los Dardanelos es un estrecho ubicado entre Europa y Asia, llamado Çanakkale Boğazı en turco y Δαρδανέλλια en griego. Es el antiguo Helesponto de la Grecia clásica.
Sin embargo, una vez allí, fueron prevenidos por Alejandro I de Macedonia de que el valle podía ser superado en otros puntos, y de que el ejército de Jerjes era inmenso, de modo que los griegos se retiraron. Heródoto Poco después, recibieron las nuevas de que Jerjes había cruzado el Helesponto.
En 1809 ocupó un escaño en la Cámara de los Lores, escribió la sátira Bardos ingleses y críticos escoceses y emprendió un viaje de dos años por diversos países de Europa, comenzando por España, en donde le cautivó la belleza de las españolas (escribió el poema La chica de Cádiz) y tuvo una entrevista con el General Castaños en plena Guerra de la independencia, viajó también por Portugal, Albania, Malta y Grecia, en donde atravesó el Helesponto a nado, junto con su amigo Hobhouse, y donde escribió las sátiras Hints from Horace y La maldición de Minerva.
Jónico oriental, que comprende los dialectos de Anatolia central (Halicarnaso, Mileto, Esmirna, etc), junto con el de las islas vecinas de Samos y Quíos, las regiones jónicas alrededor del Helesponto, las regiones costeras a lo largo del mar de Tracia.
Ahora, toma en tus manos la égida floqueada, agítala, y espanta a los héroes aquivos; y luego cuídate, oh Flechador, del esclarecido Héctor e infúndele gran vigor hasta que los aqueos lleguen, huyendo, a las naves y al Helesponto.
Iba al frente de aquellos el mismo Poseidón que bate la tierra, con el tridente en la mano, y tiró a las olas los cimientos de troncos y piedras que con tanta fatiga echaron los aqueos, arrasó la orilla del Helesponto de rápida corriente, enarenó la gran playa en que estuvo el destruido muro, y volvió los ríos a los cauces por donde discurrían sus cristalinas aguas.
Por más que Automedonte, hijo valiente de Diores, los aguijaba con el flexible látigo y les dirigía palabras, ya suaves, ya amenazadoras; ni querían volver atrás, a las naves y al vasto Helesponto, ni encaminarse hacia los aqueos que estaban peleando.
Propongo lo siguiente y Zeus sea testigo: Si aquél, con su bronce de larga punta, consigue quitarme la vida, despójeme de las armas, lléveselas a las cóncavas naves, y entregue mi cuerpo a los míos para que los troyanos y sus esposas lo suban a la pira; y si yo le matare a él, por concederme Apolo tal gloria, me llevaré sus armas a la sagrada Ilión, las colgaré en el templo del flechador Apolo, y enviaré el cadáver a los navíos de muchos bancos, para que los aqueos, de larga cabellera, le hagan exequias y le erijan un túmulo a orillas del espacioso Helesponto.
Mandábanlos él y Pileo, vástago de Ares, hijos del pelasgo Leto Teutámida. A los tracios, que viven a orillas del alborotado Helesponto, los regían Acamante y el héroe Piroo.
Y puesto que ya no deseo guerrear contra el divino Héctor, mañana, después de ofrecer sacrificios a Zeus y a los demás dioses, botaré al mar los cargados bajeles, y verás, si quieres y te interesa, mis naves surcando el Helesponto, en peces abundoso, y en ellas hombres que remarán gustosos; y si el glorioso Poseidón me concede una feliz navegación, al tercer día llegaré a la fértil Ptía.
Llevándola en la mano, el poderoso Argifontes emprendió el vuelo, llegó muy pronto a Troya y al Helesponto, y echó a andar, transfigurado en un joven príncipe a quien comienza a salir el bozo y está graciosísimo en la flor de la juventud.
¡Crece, crece a la patria, oh masculina Moderna prole! A tu velluda sombra Italia crecerá, crecerá Europa De las fauces del Tajo al Helesponto, Y el mundo al fin reposará seguro.