Hebe

Hebe

  (gr. Hebe, l. Hebe)
mit. Diosa griega de la juventud, hija de Zeus y de Hera. Los romanos le dieron el nombre de Juvencia.
Ejemplos ?
Fueron mujeres que no tenían ninguna formación política, que solamente las movía el amor a sus hijos y muchas de ellas ni entendían lo que sus hijos querían y por ahí algunas hasta peleaban con sus hijos. No es el caso tuyo Hebe ni tampoco de Estela.
Hera, deidad veneranda, hija del gran Cronos, aparejó los corceles con sus áureas bridas, y Hebe puso diligentemente en el férreo eje, a ambos lados del carro, las corvas ruedas de bronce que tenían ocho rayos.
Por lo que a mí respecta, atravesando el Polo de astros resplandecientes, conduciré a Helena a las moradas de Zeus, allí donde, junto a Hera y Hebe, la mujer de Heracles, será diosa para los hombres, que la honrarán siempre con sus libaciones, vigilando el mar con los Tindaridas, hijos de Zeus, para salvación de los marinos.
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Poseidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, a Hebe de áurea corona, a la bella Dione a Eos al alto Helios y a la brillante Selene, a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales.
Como el jugo cuaja la blanca y líquida leche cuando se le mueve rápidamente con ella; con igual presteza curó aquél al furibundo Ares, a quien Hebe lavó y puso magníficas vestiduras.
He tenido el privilegio de ver un retrato de ella que la pinta como una niña de encanto sin par, cuyos hermosos cabellos, tez deslumbrante y piel marfileña reunían la perfección de una Hebe de la Antigüedad.
¡Majadero de mí, que podría estar ahora en el Olimpo, mientras mi madrastra duerme la siesta, jugando con Hebe a la pizpirigaña y al salta tú, y no que ahora el diantre sabe lo que me aguarda!
La Niña Chole se miró en mis ojos, orgullosa y feliz: -Yo tampoco. -Niña, olvidas que puede sacrificarse a Hebe y a Ganimedes... Y repentinamente entristecido, incliné la cabeza sobre el pecho.
En gracioso desórden hállanse la hermosa VENUS, recostada en un lecho de rosas, coronada de oloroso mirto, y acariciando al AMOR; el divino APOLO, que pulsa blandamente su lira de oro y nacar y jugando con las ocho MUSAS, mientras que MARTE, BELONA, ALCIDES y MOMO cierran aquel círculo escogido. Detrás de JÚPITER y de JUNO se hallan HEBE y GANÍMEDES.
(Mientras HEBE y GANÍMEDES llenan su cometido, llegan BACO y SILENO, éste á pié y aquél montado en una burra con el tirso en la mano y verdes pámpanos en las sienes, cantando:) «El que vivir desea Y divertirse, Abandone á _Minerva_: Mis viñas cuide ...» MINERVA.
A Hebe, hija del poderoso Zeus y de Hera de doradas sandalias, el bravo hijo de Alcmena de bellos tobillos, el fornido Heracles, al término de sus penosos trabajos, la hizo su venerable esposa en el nevado Olimpo.
Estabas vos sentada en primera fila, Hebe, cuando anuncié el aumento que les correspondía a partir del 1° de marzo a los jubilados, e hice toda esta historia del aumento a los jubilados y cuando te levantaste me dijiste “nena”, bueno siempre me trataba así, Hebe es así con todos, no vayan a creer que por ser Presidenta me trata mejor que al resto, y me dijo “nena, vos te olvidas de lo del PAMI.