Hécate

Hécate

  (gr. Hekáte, l. Hecate)
mit. Divinidad griega, hija de Zeus y Deméter, diosa de la luna nueva, de la hechicería y de la magia.
Ejemplos ?
Todavía ahora, cuando alguno de los hombres de la tierra los propicia, celebrando magníficos sacrificios según costumbre, invoca repetidamente a Hécate.
Embarazada ésta, parió a Hécate, a la que Zeus Crónida honró sobre todos y le procuró espléndidos regalos, la suerte de participar en la tierra y el mar estéril.
Yo había oído decir, en efecto, que un día los atenienses administrarían justicia en su propia casa y construirían en el vestíbulo un pequeño tribunal, como esas estatuillas de Hécate que se colocan delante de las puertas.
Varios altares rodean la pira, y la sacerdotisa, suelto el cabello, invoca tres veces con voz tonante a los cien dioses infernales, al Erebo, al Caos, a la triforme Hécate, a Diana, la virgen de tres caras; al mismo tiempo derrama turbias aguas para simular las del averno, y el zumo de aquellas vellosas hierbas segadas a la luz de la luna con podadera de cobre, que destilan negro veneno, a que mezcla el hipomanes arrancado de la frente de potro recién nacido, arrebatado a la madre...
compadécete, yo te lo ruego, del hijo y del padre, porque tú lo puedes todo, y no en vano te encomendó Hécate la custodia de los bosques del Averno.
PRAXÁGORA.-¿Traeis las barbas con que dijimos que nos presentaríamos en la Asamblea? MUJER CUARTA.-¡Sí por Hécate! Yo traigo esta, que es muy hermosa.
EL JOVEN.-¡No por los dioses! Mejor es un mal que dos. VIEJA TERCERA.-Quieras o no así ha de ser por Hécate. EL JOVEN.-¡Negro infortunio!
Ella de un dañino humor los asperja y de jugos de veneno, y a la Noche y de la Noche a los dioses, con el Érebo y Caos convoca y con largos aullidos a Hécate ora.
No pido reinos que no me estén prometidos por los hados. Entonces erigiré un templo todo de mármol a Febo y a Hécate, e instituiré días festivos, a que daré el nombre de Febo.
¿Quién exhala esos gritos tan lastimeros?" Así comenzó entonces la profetisa: "Ínclito caudillo de los Teucros, a ningún justo le es lícito penetrar en ese asilo de los crímenes, pero cuando Hécate me destinó a la custodia de los bosques infernales, ella misma me declaró los castigos que imponen los dioses y me condujo por todos estos sitios.
Las estrellas solas rielan, a las cuales sus brazos tendiendo tres veces se torna, tres veces con aguas cogidas de la corriente el pelo se roró y en ternas de aullidos su boca 190 libera, y en la dura tierra puesta de hinojos: “Noche”, dice, “a los arcanos fidelísima, y los que áureos sucedéis, con la luna, a los diurnos, astros, y tú tricéfala Hécate...
A propósito del Ática: Los fastos de mayo en aquel pueblo eran, entre otros, los siguientes: Día 1. Fiestas de la Luna nueva. Sacrificio a Hécate. Día 2.