Guzmán de Alfarache

Guzmán de Alfarache

 
lit. Novela picaresca de Mateo Alemán (1599).
Ejemplos ?
Quiere esto decir que, si éramos bohemios, no éramos sablistas, ni gorrones, como lo son ahora multitud de caballeretes que se llaman alumnos de Apolo, siéndolo de Guzmán de Alfarache.
Guzmán de Alfarache es una novela picaresca escrita por Mateo Alemán y publicada en dos partes: la primera en Madrid en 1599, con el título de Primera parte de Guzmán de Alfarache y la segunda en Lisboa en 1604, titulada Segunda parte de la vida de Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana.
Muy notables son también los retratos de Mateo Alemán, publicado con la primera parte del Guzmán de Alfarache, y el de Ginés Rocamora, recogido en su Sphera del Universo, en la que se incluyó además una alegoría de la Astronomía de aspecto fuertemente manierista.
Mateo Alemán, en su Guzmán de Alfarache, y Francis Bacon, en su ensayo Of Solitude, dijeron —y más o menos por el mismo tiempo— que el hombre que busca la soledad tiene mucho de dios o de bestia.
Las ondas majestuosas que en la Guerra de Granada corren por sobre los tiempos y los acontecimientos pasados, comunicando profundo respeto a los lectores; los armoniosos raudales en que Fuenmayor hace pasar la vida de Pío V, repitiendo la gravedad y numerosidad de los Anales de Tácito; el gracejo culto y fino, el lenguaje inimitable de Lazarillo de Tormes; la frase ajustada y elegante de El pícaro Guzmán de Alfarache, la propiedad, gracia y maestría de Calixto y Melibea; la sal ática de Rinconete y Cortadillo en ese hablar de todo en todo castizo; nada de esto, nada, tiene hoy imitadores: ni Juan Valdés sirve de maestro, ni Covarrubias ha compuesto para nosotros su gran léxico o Tesoro de la lengua castellana.
Este editor catalán publicó también y casi simultáneamente otros 'superventas' del género picaresco, en especial varios Guzmán de Alfarache, truhan cuyas aventuras narraron diferentes autores: Mateo Alemán, Mateo Luján de Sayaveedra, Juan Martí, y algún autor anónimo.
Puede considerarse, incluso, que hay un componente metaliterario, ya que no solo se habla de otras novelas, autores y personajes (es en La pícara Justina donde el campeón de la obviedad, Perogrullo, hace una de sus primeras apariciones literarias), sino que la protagonista casa, ni más ni menos, que con otro celebre pícaro, Guzmán de Alfarache, como remate de sus aventuras y del libro.
Muy importantes son las contribuciones de los cronistas de Indias (Hernán Cortés y sus Cartas de relación; fray Bartolomé de las Casas y su Historia de las Indias (1517); Bernal Díaz del Castillo con su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1575); Álvaro Núñez Cabeza de Vaca; los cronistas de la conquista del Perú Francisco de Jerez, Gonzalo Fernández de Oviedo, Pedro Cieza de León, el Inca Garcilaso de la Vega etc.) el Lazarillo de Tormes, que inicia el género de la novela picaresca consolidado en una obra de transición, el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, cuya primera parte ve la luz en 1599.
En ella, afirma: "...in the opinion of many...seems to have outdone Lazarillo de Tormes, Guzman de Alfarache, and all other rogues that have hitherto appear'd in print..." (en opinión de muchos, parece haber superado el Lazarillo de Tormes, el Guzmán de Alfarache, y todos los otros pícaros que han aparecido hasta ahora impresos).
Por el contrario, Julián Gállego, al tiempo que recuperaba el lenguaje alegórico de las flores y los frutos, opuso a la supuesta sobriedad de estos bodegones el valor que tales viandas tenían en su época, donde podían ser consideradas como auténticas golosinas, recordando cómo a Guzmán de Alfarache se le hacía la boca agua ante el arcón de Monseñor Ilustrísimo Cardenal, su amo romano: Sánchez Cotán fue bautizado el 25 de junio de 1560 en Orgaz (Toledo), siendo sus padres Bartolomé Sánchez de Plasencia y Catalina Ramos.
Escribió una segunda parte apócrifa del Guzmán de Alfarache titulada Segunda parte de la vida del pícaro Guzmán de Alfarache utilizando para ello un seudónimo.
El valor psicológico y humano es patente en el tratado tercero, que se ha querido ver como el anticipo de la novela polifónica moderna; por otra parte, el Lazarillo bosqueja ya los rasgos fundamentales de un género de amplia trascendencia española y europea, la novela picaresca, que se configurará definitivamente con el Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán, más moralizado y pesimista todavía.