Pierre Gringore

(redireccionado de Gringoire)

Gringore, Pierre (Gringoire)

 
(¿1475-1538?) Poeta dramático y satírico francés. Autor de Juego del príncipe de los bobos y la madre boba.
Ejemplos ?
18. Pierre Gringoire fue un personaje real, nacido en Normandía (1475 1538), al que Victor Hugo reviste con rasgos de fantasía. Dentro del teatro profano escribió, en 1512, Le jeu du prince der rot, su obra más celebrada, cuya traducción sería: El drama (o paso, o representación) del príncipe de los locos.
De verdad respondió el poeta pavoneándose un porn; es decir, lo hemos hecho entre los dos; Juan Marchand que ha serrado las tablas, ha construido el andamiaje y los decorados, y yo que he escrito la obra; me llamo Pierre Gringoire.
Pero entre toda aquella gente a quienes las cuatro alegorías vertían a porfía oleadas de metáforas, no había oídos más atentos, ni corazón más dispuesto, ni mirada más perspicaz, ni cuello más tenso que los oídos, la mirada, el cuello o el corazón del autor, nuestro bravo poeta Pierre Gringoire, el mismo que no había resistido poco antes al gozo de revelar su nombre a las dos guapas mozuelas.
Los generosos aplausos con que sé había acogido el comienzo de su prólogo, le resonaban aún en su interior y se encontraba totalmente absorto en esa especie de contemplación estática en la que un autor ve surgir, una a una, todas sus ideas, por boca de los actores, entre el silencio de todo el auditorio. ¡Feliz Pierre Gringoire!
Este episodio había distraído enormemente al auditorio y un buen número de espectadores, Robin Poussepain y los otros estudiantes, aplaudían alegremente al dúo tan original que acababan de improvisar, en medio del prólogo, el estudiante con su voz chillona y el mendigo con su imperturbable salmodia. Gringoire estaba indignadísimo y, una vez rehecho de su estupor, se desgañitaba gritando casi a los cuatro actores en escena: ¡Seguid, demonios, seguid!
Señor, ¿van a continuar con la representación? ¡Claro! respondió Gringoire, extrañado por cal pregunta. Entonces, micer, tendríais la gentileza de explicarme...
¿Lo que van a decir? le interrumpió Gringoire. Pues sí; escuchadlos... No, no dijo Gisquette; lo que han dicho hasta ahora. Gringoire dio un respingo como alguien a quien le hurgan en una herida.
Quien haya lanzado una piedra a una charca llena de ranas o haya hecho un disparo en medio de una bandada de pájaros puede hacerse una idea del efecto que aquellas palabras incongruentes provocaron en medio del silencio general de la sala. Gringoire se estremeció como sacudido por una descarga eléctrica.
Apenas si Gringoire había acercado a sus labios esa copa embriagadora de felicidad y de triunfo, cuando hubo ya de degustar una gota de amargura.
La exposición, un poco larga quizás y un canto hueca, conforme a las reglas, era sencilla. Gringoire, en el cándido santuario de su fuero interno, admiraba su claridad y su precisión.
Pero los comediantes habían obedecido a las invectivas de Gringoire, y el público, al ver que seguían hablando y actuando, se puso nuevamente a escuchar aunque ya había perdido un tanto el interés de la pieza con aquel corte tan bruscamente producido entre las dos partes.
Así lo comentaba en voz baja el mismo Gringoire. Poco a poco la tranquilidad fue completa pues el estudiante no decía ya nada más y el mendigo debía estar contando las monedas que había en su sombrero.