Gargantúa

Gargantúa (Gargantua)

 
lit. Gigante legendario, protagonista de Gargantúa y Pantagruel.
Ejemplos ?
VI. EL CONTENIDO PEDAGÓGICO DE GARGANTÚA Y PANTAGRUEL. Como hemos visto en el capítulo anterior, el pensamiento de Rabelais es de un humanismo exacerbado.
Mientras Gargantúa es educado, el belicoso rey Picrochole invade el territorio de Grandgousier a sangre y fuego, embizcado por funestos consejeros que le presentan el espejismo del imperio del mundo; rechaza las ofertas conciliatorias del gigante, gran amigo de la paz.
De aquí sus ideas pedagógicas consignadas en los capítulos XXIII y XXIV del libro primero de GARGANTÚA; para mejor comprensión serán transcritos en seguida con su respectivo comentario entre párrafo y párrafo: CAPITULO XXIII: “Cuando Ponócrates conoció la viciosa manera de vivir de Gargantúa, decidió educarlo de otra manera; pero durante los primeros días se lo toleró, considerando que la naturaleza no admite sino con gran violencia las mutaciones repentinas.” Encontramos aquí el fondo ideológico de la evolución; es decir, transformar, no destruir.
"Para comenzar su labor con más acierto suplicó a un sabio médico de aquellos tiempos, llamado Teodo, que le indicara, a ser posible, lo mejor para llevar a Gargantúa al nuevo camino.
A continuación, en este capítulo se describen en 24 instantes, las opciones a las que era sometido Gargantúa con el fin de hacerlo partícipe de una educación armónica, humanística y natural.
Sin ser exactamente un sistema pedagógico, representa el ideal educativo de Rabelais mencionado con anterioridad: “(Primero) Se despertaba Gargantúa (el discípulo) hacia las cuatro de la mañana.
Y es lógico pensar que para el logro de estas características fuera necesario transformar el sistema educativo medieval por otro acorde con la ideología rabelesiana que coincide en lo esencial con las ideas de las nacientes sociedades burguesas de su tiempo y además, con el humanismo eterno de los grandes pensadores de la filosofía. El genial Ponócrates, como se vio en el capítulo anterior, reeduca a Gargantúa.
No tiene más remedio éste que reclamar la ayuda de su hijo Gargantúa, quien acude presto, realiza prodigiosas hazañas (de un garrotazo destruye un castillo, peinándose hace caer de sus cabellos proyectiles de artillería), desbarata el ejército enemigo y destruye las locas ambiciones de Picrochole, quien queda reducido a ser bracero en Lyon.
El libro cuarto comienza con un largo prólogo a los lectores y después va refiriendo las incidencias de la fantástica navegación hacia el país de Cathay, residencia de la diosa Bacbuc, navegación que va haciendo escalas en islas fabulosas: Medamothi, en donde Pantagruel adquiere algunos unicornios y recibe noticias de Gargantúa, mientras Panurgo juega la famosa mala pasada al mercader de carneros Dindenault; Ennasin, cuyos habitantes tienen extravagantes costumbres; Cheli, con su rey Panigon que acoge cordialmente a los navegantes y en cuya cocina se demora el desenvuelto fray Juan.
EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO DE FRANÇOIS RABELAIS EN GARGANTÚA Y PANTAGRUEL Históricamente, el siglo XVI tuvo una decisiva importancia para la formación de la nación francesa y de su poderío político en Europa Luis XII (1496-1515) llevó a cabo dos expediciones a Italia: en una venció e hizo prisionero a Ludovico Sforza, el Moro; en la otra desbarató a los venecianos, pero después fue atacado por el Papa Julio II con la Liga Santa.
Las dos extremidades de este gigantesco paralelogramo estaban ocupadas, una por la famosa mesa de mármol, tan larga, tan ancha, tan gruesa como jamás se vio dicen los viejos pergaminos en un estilo que hubiera provocado el apetito de Gargantúa, Hsemejante loncha de mármol en el mundoH, otra por la capilla en donde Luis XI se había hecho esculpir de rodillas ante la Virgen y a donde había hecho llevar sin preocuparle un ápice los dos nichos vacíos que dejaba en la fila de las estatuas reales, las de Carlomagno y San Luis, dos santos a los que suponía él gran influencia en el cielo por haber sido reyes de Francia.
En París la muchedumbre de curiosos se hace tan molesta que Gargantúa tiene que descansar sobre las torres de Notre Dame, desde donde, orinando, anega 260 418 ciudadanos, “sin contar las mujeres y los niños”.