Frasquita


Búsquedas relacionadas con Frasquita: Mercedes
Traducciones

Frasquita

SF (forma familiar) de Francisca
Ejemplos ?
Cuando Frasquita Montiel -la hija de los condes, que vivía en Sevilla con su esposo- heredase tanto trasto, ¿cómo se desharía de ellos?
-Vamos a ver qué es pa lo que usté me quiere -decíale momentos después el de los Bigotes al Matraca ya a solas con él en la taberna de Frasquita la de Levante.
También la santa en una ocasión supo valerse de sus amiguitos para castigar los remilgos de Frasquita Montoya, beata de la Orden Tercera, que se resistía a acortarse a la ermita, por miedo de que la picasen los jenjenes.
¡Pos no jace ya fecha que agüecó el ala y se fue a la otra vera der río! -¿Y la señá Frasquita? -Esa entoavía parpaguea, pero jechita la mar de dobleces.
Y no pudo responder la señá Frasquita, porque en aquel momento resonaron dos suaves golpes en la puerta, y tras ésta la voz del señor Hermenegildo, que preguntaba: -¿Dan ustés su premiso pa que pase un carnicero?
La señá Frasquita inclinó la cabeza sobre el pecho con aire meditabundo, y, tras algunos instantes de reflexión, díjole a su marido con voz imperativa: -Pos hay que darle esos parneses ar señó Hermenegildo, manque tengamos que empeñar jasta el mote; hay que buscar esos parneses manque sea der centro de la tierra pa sacar a ese hombre de su atollaero.
El señor Paco quedósele mirando como atontado, mientras la señá Frasquita decíale a su marido con sus maliciosas miradas: «Ves tú, hombre, ves tú, como tengo yo muchísimas más cosas que tú metías en la mollera».
Ya persuadido de que no era escuchado, díjole el señor Paco a la señá Frasquita con acento misterioso: -¿Tú quiées saber pa qué me ha llamao a la calle er señó Hermenegildo?
-Pus por eso no hay que dirse a la calle, poique lo que es ésta es tan macho como usté y tan macho como yo y tan macho como el apóstol Santiago. -Oye tú, que siempre has de estar de chirigotas -repúsole, sonriendo con las de Caín, la señá Frasquita.
Rosario no se hizo repetir la orden; habíale dado olor a bronca la voz y la actitud paterna, y momentos después preguntábale con voz agria la señá Frasquita a su marido: -¿Qué güeso es er que se te ha roto pa que me jagas venir tan depriesa y tan corriendo?
-¡Ca, hombre, ca, si esos parneses no van a salir de la palma de tu mano! -exclamó la señá Frasquita, sonriendo de modo malicioso.
-preguntó al matrimonio el carnicero, al par que se sentaba en una silla que crujió lastimosamente bajo su imponente balumbre. -Pos de juro que sí -exclamó la señá Frasquita-, manque hubiéramos tenío que perder las pestañas.