Francisco de Salinas

Salinas, Francisco de

 
(1512-90) Teórico musical y músico. Autor del tratado De Musica libri VII (1577), editado en castellano en 1983 con el título Siete libros de música.
Ejemplos ?
Otros personajes conocidos constan en el archivo de la catedral, Mateo Flecha el Viejo en 1539, Francisco de Salinas en 1559 a quien sucedió Hernando de Cabezón hijo de Antonio de Cabezón desde 1563 a 1564.
Entre los más populares compositores de la época figuran Mateo Flecha el viejo, el dramaturgo castellano Juan del Encina, Juan de Anchieta, Francisco de Salinas y el organista Antonio de Cabezón.
Pedro Atenas, nacido hacia 1636 en Melipilla, fue agricultor y dueño de una chacra en Pomaire, donde contrajo nupcias con Lorenza Agüero, nieta del Sargento mayor Francisco de Agüero, dueño de tierras en la Estancia de Pomaire, y de su esposa Magdalena de Salinas Villegas, esta última, hija de Francisco de Salinas Narváez, natural de Osorno y dueño de la estancia de Angostura, y nieta a su vez del capitán Luis de Salinas y Guevara, natural de Castilla, Gobernador de Chiloé y dueño de tierras en Aculeo, casado con doña Leonor de Sagredo y Narváez, hija de Francisco Sánchez de Santesteban y Sagredo, del mayorazgo de Zafra en la jurisdicción de Úbeda, Andalucía.
Salamanca ha sido cuna o lugar de residencia de varios compositores de importancia como Francisco de Salinas, Juan del Enzina, Diego Pisador, Manuel José Doyagüe, Tomás Bretón y Gerardo Gombau.
La sal es de piedra mezclada con algún barro colorado… El Cerro de La Sal es muy famoso por el gran concurso de indios infieles, que las naciones más remotas de la montaña acuden a él por sal; porque dentro de la montaña no hay salinas, entonces les es forzoso venir a este cerro a buscarla, los uno para su uso y consumo y otros para comercializar con ella otras cosas que necesitan las otras naciones… El Cerro de La Sal es un verdadero punto estratégico; por un lado domina la hoya del río Chanchamayo, y por el norte domina la del Pachitea; pues el Pichis, afluente de este último río, tiene algunas vertientes en el mismo Cerro de la Sal… Fray Jerónimo Jiménez, construye en el Cerro de la Sal una capilla con el nombre de San Francisco de Salinas...
El del último es perceptible en su elegía Al abad Francisco de Salinas, catedrático de música de Salamanca, y en su oda In encomium pacis...
En los dos últimos años de ese decenio le encontramos como maestro en la Colegiata de Valladolid y luego tras una oscura disputa entre Ávila, que no quiere soltarle y Salamanca que le reclama, abandona secretamente Avila ayudado por el Chantre Juan Sánchez y es nombrado Maestro de Capilla en 1566 en la ciudad de Salamanca coincidiendo con Francisco de Salinas y donde le oye y conoce Vicente Espinel.Tiene un incidente y en 1574 trabaja en la Ciudad Rodrigo donde es maestro de Juan Esquivel de Barahona.
En las de la academia del pintor Pacheco, debió de conocer a Velázquez y Alonso Cano —entonces ambos discípulos de Pacheco—; asistían además Andrés García de Céspedes, Vicente Espinel, Francisco de Salinas y diversos teólogos, filósofos, escultores y pintores.
Semejante destino parecen haber corrido dos manuscritos que, al parecer, se encontraban en la biblioteca del Colegio Cisterciense de Salamanca (los Comentarios a la segunda carta de San Pablo a Timoteo y el Tratado sobre teoría de la música y empleo de los instrumentos entre los antiguos hebreos (De ratione musicae et instrumentorum usu apud veteres hebraeos), con cuya pérdida lamentamos hoy una fuente importantísima de contraste con todos aquellos tratados que, como los de Francisco de Salinas o Fray Juan Bermudo, analizan el fenómeno musical desde la tradición neoplatónica, bien que conformada con la de la Iglesia.
Sin embargo, gran parte de este patrimonio musical se ha perdido y, por ejemplo, de la obra de Francisco de Salinas, que tanto deleitaba a Fray Luis de León, no se ha conservado partitura alguna, sino sólo un tratado teórico.
Aparte de en los autores citados, y entre muchos otros, aparecen versos suyos en el tratado De musica de Francisco de Salinas, en el Auto del peregrino del poeta toledano amigo de Lope José de Valdivielso y en el Tesoro de Sebastián de Covarrubias.
Aparte de la antigua de Francisco de Salinas, en el siglo XX han puesto música al texto Ismael Peña (Florilège d´Espagne par Ismael, Paris: Riviera, XCED-421020) y el grupo Eanes.