Francisco de Osuna

Osuna, Francisco de

 
(fines s. XV- mitad del s. XVI) Religioso franciscano español. Autor de Abecedario espiritual (1525).
Ejemplos ?
Período de asimilación (1500-1560) en el que las doctrinas importadas son por primera vez expuestas a la española por los escritores que son precursores (fray Hernando de Talavera, fray Alonso de Madrid, fray Francisco de Osuna, fray Bernardino de Laredo, San Juan de Ávila, la sordomuda Teresa de Cartagena y otros).
La mística española cuenta con figuras señeras en el Siglo de Oro y sobre todo en Castilla, como Bernardino de Laredo, Francisco de Osuna; Santa Teresa de Jesús compuso importantes obras místicas en prosa, como Las moradas y Camino de perfección; a San Juan de Ávila se le debe tal vez el famoso soneto místico "No me mueve mi Dios para quererte", y San Juan de la Cruz compuso con sus experiencias místicas unos poemas que son quizá la cumbre de la lírica española de todos los tiempos, el Cántico espiritual y la Noche oscura del alma, comentados por él mismo en prosa, entre otros varios poemas no menos importantes.
Andrés Martín, Los alumbrados de Toledo en el Cuarto Abecedario Espiritual, o Ley de Amor, de Francisco de Osuna (1530), Archivo Ibero-Americano, vol.
Recentissima et canonica & civilis eadenque brevissima arboris consanguinitatis descriptio, affinitatis,… 1549 Alonso Venero (1488-1545). Enchiridion de los tiempos - Francisco de Osuna (1492-ca.1540).
Audax, Ditalco y Minuro, guerreros lusitanos que traicionaron a Viriato en el siglo II a.c. Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña y padre del primer Duque de Osuna. Francisco de Osuna, Franciscano y escritor místico.
Ya en el periodo señalado, la literatura ascética y mística floreció sobre todo en la Corona de Castilla, representada por autores como Fray Bernardino de Laredo, Fray Francisco de Osuna, Santo Tomás de Villanueva, San Juan Bautista de la Concepción, Cristóbal de Fonseca, el beato Alonso de Orozco, o fray Juan de los Ángeles.
En la primera mitad del siglo XVI, hasta 1560, viene el denominado periodo de asimilación, caracterizado por las ediciones de literatura espiritual estimuladas por Cisneros (Eiximenis, Ludolfo de Sajonia, Santiago de la Vorágine) y producciones propias como las de Hernándo de Zárate, Alonso de Orozco, Francisco de Osuna, San Pedro de Alcántara y Fray Alonso de Madrid; así como los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola y el Audi, filia de Juan de Ávila.
Lo sublime, ya asociado también por Longino al "silencio" en sentido elocutivo, adquiere mediante este último término un desarrollo específicamente contemplativo y transcendental en el régimen de la mística europea y, especialmente, española (Juan de la Cruz, Teresa de Jesús, Francisco de Osuna...).
Grandes ascéticos españoles han sido San Juan de Ávila, Fray Luis de Granada, Fray Francisco de Osuna, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Fray Pedro Malón de Chaide, Fray Antonio de Molina, etc.
En 1527 se produjo la Conferencia de Valladolid, el marqués dijo a Alfonso de Valdés cuánto lamentaba no poder estar presente para "defender a Erasmo frente a las calumnias de los monjes". Francisco de Osuna le dedicó en 1527 su libro El tercer abecedario, y lo mismo hizo Juan de Valdés dos años más tarde con su libro Diálogo de la doctrina cristiana (Universidad de Alcalá de Henares), Juan de Valdés había sido además paje a su servicio en 1523, la publicación de este libro le supuso la denuncia a la Inquisición y la huida a Italia, de donde jamás retornó.
De rebusco: sonetos Sevilla: 1894. Ciento y un sonetos de Francisco de Osuna y de Francisco Rodríguez Marín Sevilla: 1895. Madrigales Sevilla: 1896.
Hasta 1904, sin embargo, se dedicaba también al periodismo en Osuna (por entonces empezó a usar el pseudónimo de El bachiller Francisco de Osuna), a la poesía y a la abogacía en Sevilla (desde 1895, por la referida supresión del juzgado de Osuna); pero como en 1897 perdió la voz casi por completo a causa de una operación de laringe, abandonó el foro y se dedicó íntegramente a las letras, aunque por entonces ya tenía en su haber treinta y nueve obras publicadas, número que aun crecería hasta las ciento cincuenta que dejó a su muerte.