Francisco Sánchez de las Brozas

Sánchez de las Brozas, Francisco

 
V. Brocense, El.
Ejemplos ?
Entre los autores de la escuela literaria salmantina del XVI, destacan al par que fray Luis de León, Francisco de Aldana, Francisco Sánchez de las Brozas (El Brocense), fray Basilio Ponce de León, fray Pedro Malón de Chaide, Francisco de la Torre, Francisco de Figueroa, Francisco de Medrano y Benito Arias Montano.
Un breve tratado sobre los versos cómicos De comicis dimensionibus (Lyon, 1540) y una obra De causis linguae Latinae (Ginebra, 1580), lo convirtieron en el primer gramático latino que seguía los principios del método científico; es el primer intento serio de una gramática del latín, sólo superado por Francisco Sánchez de las Brozas, el Brocense, y su Minerva, quien confiesa deberle no poco.
La latinización de Sánchez es también Sancius (por ejemplo, Franciscus Sancius Brocensis para Francisco Sánchez de las Brozas, el Brocense).
Ángel Valbuena Prat propuso como fuente directa del tema del teatro del mundo en Calderón un fragmento de una obra de Quevedo, el Epicteto y Phocílides en español con consonantes (Madrid, 1635): Por su parte, Antonio Vilanova negó que esta obra de Quevedo fuera necesariamente la fuente directa de Calderón, pues, en su opinión, la tradición de Epicteto y Luciano en la que se inserta el auto de Calderón estaba ya suficientemente extendida en España, con diversas traducciones, como la que Francisco Sánchez de las Brozas hiciera en 1612 con el título Doctrina del estoico filósofo Epicteto que se llama comúnmente Enchiridion; los Diálogos morales traducidos en 1621 por Francisco de Herrera Maldonado o la traducción de Epícteto de Gonzalo Correas.
Durante el Siglo de Oro se mezcla con frecuencia la crítica literaria con la preceptiva retórica y poética, o la glosa de obras consideradas ya entonces clásicas, como el Laberinto de Fortuna de Juan de Mena o la obra de Garcilaso de la Vega, comentados por Francisco Sánchez de las Brozas y el segundo además por Fernando de Herrera.
Después las tradujo en octavas y tercetos fray Luis de León; también las dos primeras el humanista Francisco Sánchez de las Brozas, aunque prefirió editar el texto latino con comentarios.
Nombremos, por ejemplo, la “Minerva” de Francisco Sánchez de las Brozas, El Brocense, quien por 1587 levanta su rebeldía en contra de los preceptos ilógicos de la tradición gramatical grecolatina; o más antes, Tomás de Erfurt, en su “Gramática Especulativa”, allá por 1350, intenta realizar, siguiendo la filosofía escolástica, una obra donde se observe la relación que existe entre el entendimiento humano y la capacidad de “captar la expresividad o el poder de significar que hay en la cosa”: “especular”, reflejar, cual espejo, hasta descubrir su figura real, sin empañamientos.
Nombremos, por ejemplo, la “Minerva” de Francisco Sánchez de las Brozas, El Brocense, quien por 1587 levanta su rebeldía en contra de los preceptos ilógicos de la tradición gramatical grecolatina; y aún más antes, Tomás de Erfurt, en su “Gramática Especulativa”, allá por 1350, intenta realizar, siguiendo la filosofía escolástica, una obra donde se observara la relación que existe entre el entendimiento humano y la capacidad de “captar la expresividad o el poder de significar que hay en la cosa”: “especular”, reflejar, cual espejo, hasta descubrir su figura real, sin empañamientos.
Partidario de las doctrinas gramaticales de Francisco Sánchez de las Brozas, el "Brocense", es conocido sobre todo por su más que notable compendio paremiológico Refranes, y modos de hablar castellanos, con los latinos que les corresponden, juntamente con la glossa, y explicación de los que tienen necesidad de ella...
En el terreno del humanismo destacan dos corrientes; una culta y selecta en latín protagonizada por figuras como Luis Vives, Juan Ginés de Sepúlveda, Hernán Núñez de Toledo, Benito Arias Montano, Francisco Sánchez de las Brozas o Juan de Mariana, entre otros, y otra popularizante de la cultura clásica en castellano protagonizada por el incipiente manierista fray Antonio de Guevara y sus exitosas Epístolas familiares (1539) y personajes más o menos imbuidos de erasmismo como los gemelos Juan y Alfonso de Valdés o Pero Mexía y Luis Zapata, igualmente reimpresos con sus difundidísimmas Silva de varia lección (1540) y Miscelánea (1592) respectivamente.
Se convirtió en la primera obra en castellano merecedora de una edición con glosas, comentarios y correcciones: la que realizó en 1499 el humanista Hernán Núñez, conocido también como el Comendador Griego, en la línea de lo que hoy llamaríamos una edición crítica, según la labor filológica propia del humanismo. Ya en el siglo XVI, Francisco Sánchez de las Brozas, el Brocense, realizó otra edición anotada del Laberinto, publicada en 1582.
Salamanca, 1582, Lucas de Junta, en doceavo. Edición y comentario de Francisco Sánchez de las Brozas, El Brocense. Ginebra, 1766, Frateres de Tournes, en octavo.