Ejemplos ?
- Ellos huyen despavoridos para la campaña y pronto tendréis la fausta nueva de que el ejército de reserva, habrá consumado vuestra gloriosa obra.
Partió el astuto mago presuroso Para dar fausta nueva de contento: Todo el sitiado ejército medroso Se puso en diligente movimiento.
Advendrá a ti, ya portando lo que desean los maridos, Héspero, advendrá con fausta estrella la esposa, que a ti de doblegador amor la mente inunde, 330 y, languiditos, se preparará contigo a desposar sus sueños, sus flexibles brazos sometiendo a tu robusto cuello.
Lapeza es ya de los franceses. El general Godinot recibe la fausta nueva de boca del jefe expedicionario. -¿Cuántos prisioneros traéis?
Inexplicable fue el júbilo del rey, de la corte y de toda la nación al saber la fausta noticia de que se había encontrado el fin de África; y como dijera Díaz que había llamado Cabo de las Tormentas a aquel promontorio tan deseado, «No quiera Dios -replicó el monarca- que conserve un nombre de tan mal agüero.
Los agustinos brincaron de gozo, y en breves minutos circuló tan fausta noticia por la ciudad, y aun alcanzó a llegar a las poblaciones inmediatas, de donde muchos emprendieron viaje al Cuzco para tener la dicha de escuchar al egregio predicador.
Cada vez que llegaba al Callao el cajon de Espaiia, como si dijeramos boy la valija de la mala real, suceso magno que, por lo menos, se realizaba tres veces en el alio, anun- ciabase tan fausta nueva a los honrados pobladores de esta ciudad de Lima con general repique de campanas.
En vano, en vano a tu patria voló mi palabra escrita que a tus bellísimas manos sin duda no llegaría: que un corazón como el tuyo nunca la amistad olvida, ni vencen tiempo y distancia el afecto que nos liga. Yo sin cesar te recuerdo, y sin cesar imagina mi amistad cual es la suerte que te cabe, fausta o mísera.
¡Ay de mi, que rabioso en un erío y a mitad de la ruta estoy parado; que anhelo y lucho por cruzar un río y no hallo puente, ni batel, ni vado; y miro allá, por campo labrantío, la fausta meta en el opuesto lado, y el sol morir, con victorial decoro, bajo un dosel de púrpura y de oro!
Tan grande fue el gozo de D. Alonso al saber la fausta nueva, que se echó en brazos del soldado diciéndole: -¡Viva el rey! ¡Aprieta, valiente, aprieta!
Coincidió su repentina ausencia con la fausta noticia de la gran victoria alcanzada por el ejército independiente en Ayacucho; y algunos de los afanosos antes por la medalla, se volvieron al sol naciente, y para congraciarse con el Libertador le denunciaron que el de San Isidro poseía los hilos de un plan diabólico que si a tiempo no se destruía pondría infaliblemente la República al borde del abismo.
Le constaba a Nicasio, el platero, que se lo había confiado a doña Fausta, la tintorera, y a sus niñas: habría champaña y langostinos, y hasta se esperaba una sorpresa, un plato de marqueses, que se llama ¡bestión de fuagrá!