fauno

fauno

(Del lat. faunus.)
s. m. MITOLOGÍA Semidiós o divinidad romana de los campos y selvas.

Fauno

 
m. mit. Semidiós romano de los campos y selvas, semejante a Pan.

fauno

('fawno)
sustantivo masculino
ser mitológico que tiene figura humana cuernos y patas de cabra Los faunos habitan los campos y selvas de los mitos.
Traducciones

Fauno

faun

Fauno

Faun

Fauno

fauno

Fauno

Faun

Fauno

Фавн

Fauno

faun

Fauno

Faun

Fauno

Faun

Fauno

ファウヌス

Fauno

Faun

fauno

SMfaun
Ejemplos ?
Los viejos han muerto. ::Pero Marta, al fin, vive el cuerpo endiosado, ::por novísimo ritmo, que el fauno le ha dado. Buenos Aires, 1913.
Era un fauno, de no sé qué templo griego. Un día dijo: Estoy harto de mármol; volviose carne eterna y corrió, hacia los bosques históricos de amor.
Ahora es el momento de coronar con verde arrayán los perfumados cabellos, o con las flores que brota la tierra libre de sus prisiones; ahora conviene inmolar a Fauno en las selvas umbrosas una cordera, o, si le agrada más, un cabrito.
86 Nestor el antigo se nos demostró, e los oradores mejor resçebidos del fijo de Fauno que non despedidos, el rey que su fijo ya muerto mercó, e Capis, aquél que siempre temió los daños ocultos del Paladión, con el sacro vate de Laocoón, aquél que los dragos de Palas çiñió.
Porque ni él fuera en sus principios rey ni, según ellos lo predican, después dios, si no hubiera tenido a está diosa por su favorita. ¿Para qué dio Rómulo por dioses a Jano, Júpiter, Marte, Pico, Fauno, Tiberino, Hércules, si hay otros?
En este género podemos incluir igualmente, sólo por sentir con humanidad y rectitud de la conducta de Numa, todo cuanto escribe Alejandro de Macedonia a su madre, que le descubrió y confió León, gran sacerdote y ministro de los divinos misterios de los egipcios, en cuyo escrito no sólo Pico y Fauno...
¡Diverge un fauno invernal el símbolo de sus cuernos, y con sulfuros internos riela el charco de disturbio, como un tragaluz del turbio sótano de los Avernos!
-Basta, agrega, por hoy de meditaciones; vamos a ejercer nuestra piedad y condenar al amor pecaminoso, en nombre de la pureza divina del Cristo. El fauno recuerda.
Esa misma noche un padre de aspecto meditativo tomaba en el Pireo el transmediterráneo que le depositaría en Marsella. Nadie reconoció al fauno de los bosques paganos, pues la sotana, disimula muchas cosas...
Y las flores, el fauno orgulloso, la luz del día, vieron cómo en el carro del hada iba por el viento, plácida y sonriendo al sol, Berta, la niña de los ojos color de aceituna, fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.
Jamás se vio legión que más asombre, de aspecto más horrible y más funesto: unos siendo del cuello abajo hombre muestran de simio o bien de gato el gesto; de otros según el pie fauno es el nombre, otros centauro son ágil y presto; mozos procaces son, torpes abuelos, desnudos unos y otros todo pelos.
XVII Á TINDARIS El veloz Fauno suele trocar el Liceo por mi amena Lucretila, y defiende del ardor estival y las lluvias huracanadas a mis cabras, que, desviándose de sus mal olientes maridos, recorren impunemente el apacible bosque tras el dulce madroño y el tomillo.