Ejemplos ?
Ya descubría un nido oculto en un matorral y con júbilo participaba el hallazgo a su papá, que le recordaba que los nidos debían ser respetados por los niños y que era crueldad robar a una madre sus hijitos; ya la entusiasmaba el vuelo de las mariposas, el canto de las aves, la fruta que colgaba de los árboles, de la cual sólo comía con permiso de sus padres para evitar que la dañara; ya lograba sorprender a los peces del arroyuelo y verlos hasta que se ocultaran; y todo esto constituía otras tantas emociones para Enriqueta.
Y así como nació, bajo el presagio de la Naturaleza que anunciaba su inmortalidad allá en su Coatepec, María Enriqueta, como la sencillez de su nombre, falleció en la ciudad de México el día 13 de febrero de 1968.
Hernández, Daniel Delgadillo, Luis Hidalgo Monroy, María Enriqueta, Delfina Huerta, Rosaura Zapata, Valentín Zamora Orozco, Rosario María Gutiérrez Eskildsen, Rosaura Lechuga y muchos más.
Uno se sorprende al constatar que famosos escritores, como Amado Nervo, Juana de Ibarbourou, María Enriqueta, Gregorio López y Fuentes, Salvador Novo, Ermilo Abreu Gómez, Carlos González Peña entre otros, antes de ser reconocidos como escritores literarios, elaboraron textos escolares.
Hago una demostración especial de afecto y de recomendación de mi citada esposa, a mi suegra doña Paula Saldos, y a sus hijas doña Enriqueta y Marcelina y a los hijos de éstas que la miren como madre y su mejor amiga.
Enriqueta estaba loca de contento pues había llegado el instante, para ella tan deseado, de ir a la quinta de los Rosales, situada en una preciosa campiña que tenía por perspectiva verdes montañas y a corta distancia un riachuelo que se deslizaba dulce y tranquilamente sobre un lecho de rocas, debajo de las cuales se guarecían algunos peces, muy poco amables por cierto, pues no se dejaban ver por Enriqueta y se ocultaban en cuanto la morenita cara de la niña se reflejaba en las aguas.
Llegaba por lo menos con veinte minutos de retraso, y hubiese querido esconderse tras el repostero, que ostentaba los blasones de los marqueses de la Ínsula, cuando el criado, patilludo y guapetón, le dijo, con la severidad de los servidores de la casa grande hacia los asalariados humildes: -La señorita Enriqueta ya aguarda hace un ratito...
Cierto viernes del mes de Mayo llegó a su palco Cristina con su hija única, Enriqueta, de quince años, y dos bizarros generales, que habían sido amantes de la Duquesa, a lo menos en la opinión del vulgo.
-Son dos butacas que le han enviado a nuestro jefe -prosiguió la dama-, y yo no sé por dónde lo ha sabido este diablillo de Enriqueta, que además ha averiguado que el jefe no quiere aprovechar esas localidades, ni para sí ni para su hijo; ¡prefieren irse a Apolo!...
Al día siguiente fuese a recorrer el jardín y a visitar los rosales que daban nombre a la quinta, cuyas flores eran sus queriditas amigas; por la tarde dio una vuelta por el prado y llegose al riachuelo; pero los ariscos peces se escondieron y sólo logró ver la cola de uno al meterse debajo de una piedra. Los días se asemejaban para Enriqueta, aunque nunca fuesen iguales, pues los incidentes siempre variaban.
Sur, propiedades de Gerardo Botero O'Byrne, Teófilo Payán, Luis Mosquera, familia López Martínez, Enriqueta López y otros; y Oriente, Avenida Belalcázar.
María Enriqueta Camarillo y Roa iba a ser su nombre y probablemente la naturaleza presentía que para ese nuevo ser estaban reservados los privilegios de las almas sencillas y nobles.